ALBERTO CHIU
ALBERTO CHIU

La visita del secretario de Gobernación a Zacatecas, con motivo de la reunión que aquí sostienen cientos de legisladores locales de todo el país, rindió los frutos que de él se esperaban por parte de la clase política, en función de sus atribuciones.

Mediante un discurso digno de su encargo, Miguel Ángel Osorio Chong hizo un amplio e incluyente llamado a la unidad. A la homologación de criterios en materia de seguridad pública. A la suma de esfuerzos –particularmente de los legisladores presentes– con el objetivo de establecer mejores mecanismos de protección ante el embate de la delincuencia organizada y de la corrupción.

En otras palabras, vino a dar la muestra de cómo se ha de manejar la política interior del gobierno, al cumplir con eso que sí es parte de su chamba: el llamado a que las distintas fuerzas políticas –sin importar cuño partidista– trabajen juntas a pesar de sus diferencias, pensando primero en el bien superior, que es el del bienestar de los ciudadanos.

Y habló de la seguridad. Y abordó y mencionó los nombres de algunos de los principales cárteles del narcotráfico que, de alguna manera, están o estuvieron presentes en nuestro territorio estatal, y dijo con toda seguridad que se ha abatido en cierta medida su presencia.

Claro, lo puso también en el plano nacional, como es su estatura, aunque muchos locales (zacatecanos, pues) sintieran que la aplicación del discurso en el plano estatal tendría todavía algo por hacer.

Por ejemplo, en el caso del famoso “mando único”, estrategia que en Zacatecas todavía no se alcanza a ver claramente, pues aunque ya hay responsables regionales con nombramiento, seguimos viendo un esquema de seguridad totalmente desarticulado entre las policías municipales, la Estatal, la Metropolitana, la Ministerial, etcétera.

Habló también de los mecanismos para evitar la infiltración del crimen organizado en el eslabón más débil –como se le ha llamado– que son las policías municipales. Y vaya que en Zacatecas ese factor jugó fuerte en el más reciente esfuerzo de depuración de las corporaciones, al grado de que nos quedamos prácticamente con la mitad de la fuerza policiaca en toda la entidad.

El secretario Osorio Chong vino a recordarnos (y a recordarles a los legisladores locales de todo el país) las reformas estructurales impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto. Y vino a recordarles que, ante el riesgo de que un municipio (por ejemplo) sea cooptado por el crimen organizado, ahí intervendrá de manera inmediata y contundente la fuerza federal, para coadyuvar a mantener el orden constitucional.

Trajo, pues, muchos recordatorios el secretario de Gobernación. Puso los puntos sobre las íes sobre asuntos aún no resueltos en nuestra entidad, y lo único que nos queda a los ciudadanos es esperar que, desde las más altas esferas de la política del estado, se haya entendido perfectamente el mensaje-advertencia lanzado ante los creadores de las leyes estatales.

Quizá no se alcance pronto una homologación de leyes estatales con el pacto federal (y a mí me parece que eso sería lo natural, en respeto justamente al federalismo y a la independencia de cada entidad federativa y a su autonomía de regulación), pero por lo pronto el mensaje quedó perfectamente delineado desde el gobierno de la República, tal como lo dijo el propio Osorio Chong: “cuando lo que está por delante es el bienestar de los mexicanos, sí se pueden dejar atrás las diferencias y generar consensos”.

Ahora sólo falta tener los políticos –locales– con altura de miras y estatura suficientes para dejar atrás esas diferencias y generar esos acuerdos.


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