SUSANA PAZ/MCT NOTICIAS
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SIERRA NEGRA, PUEBLA. De entre el Tíbet y Arizona, se eligió la ladera norte del volcán Sierra Negra o Tliltépetl, en Puebla, para instalar el Laboratorio HAWC de Rayos Gamma, el más poderoso del mundo en su tipo.

Diversas características definieron esta decisión: la cercanía del Gran Telescopio Milimétrico (GTM) Alfonso Serrano y su infraestructura establecida, la altitud y benevolencia del clima, y el respaldo de una sólida comunidad científica.

Este 20 de marzo, a 4 mil 100 metros sobre el nivel del mar y con la visión de un imponente Pico de Orizaba cubierto de nieve, representantes de las instancias participantes dieron el botonazo de inicio a una corrida de datos con los 300 detectores que conforman el HAWC (siglas en inglés de High Altitude Water Cherenkov) y el principio de su actividad científica a 100 por ciento de sus capacidades.

Después de tres años de preparación y cuatro de construcción, esta infraestructura científica está lista para monitorear los mensajes del Universo y convertirse en el observatorio de altas energías más importante de nuestro siglo que está diseñado para detectar rayos gamma y rayos cósmicos de alta energía.

El director general del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), Alberto Carramiñana Alonso, calificó de fundamental el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para hacer realidad estas instalaciones.

Para el director general del Conacyt, Enrique Cabrero Mendoza, aseveró que esta instancia y la National Science Foundation (NSF), tal como lo comentó su directora, France Córdova, están en la mejor disposición de identificar proyectos ambiciosos e interesantes de colaboración binacional.

Un motivo de peso para apoyar este proyecto, explicó el funcionario, fue el alto grado de competencia y compromiso de los científicos mexicanos y su asociación con sus pares estadounidenses.

HAWC es un esfuerzo binacional y multiinstitucional, que involucra alrededor de 30 instancias de educación superior, investigación y universidades de México y Estados Unidos.

Para el coordinador de Investigación Científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Carlos Arámburo de la Hoz, resulta relevante señalar que en nuestro país también hay buenas noticias y que a través de la ciencia se es una nación competitiva a nivel internacional: “tenemos el reconocimiento de nuestros pares y sabemos colaborar en grandes proyectos, en proyectos del futuro”.

 

Desafío de altura

El volcán Sierra Negra forma parte del Parque Nacional Pico de Orizaba, que tiene una superficie de 19 mil 601 hectáreas y se sitúa entre los estados de Puebla y Veracruz. Para Alberto Carramiñana, se ha trabajado con respeto y apoyo a las labores de conservación y reforestación del este espacio.

Andrés Sandoval Espinosa, investigador del Instituto de Física de la UNAM, explicó que el sitio del HAWC se escogió en 2007. Fue la colaboración de Milagro –el observatorio antecesor y que hoy conforma la colaboración estadounidense del grupo de HAWC– la que buscó lugares en China, Bolivia y México para encontrar en qué área se daban las mejores condiciones para tener agua a gran altura sin que entrara en congelamiento y dañara los fotosensores.

Son 55 millones de litros de agua, purificados y desionizados, los que se tuvieron que trasladar al lugar.

“Nos tardamos cuatro años en buscar fuentes en la misma montaña y en las poblaciones cercanas. El 80 por ciento de estos 55 millones de litros se extrajeron de un pozo cerca de la comunidad Esperanza; de ahí se hizo un primer procesamiento suavizado del agua, se le quitaron los iones, se subió a la montaña y finalmente se filtró, hasta que quedó con las cualidades necesarias”, señaló Humberto Salazar Ibargüen, investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

Uno de los grandes retos fue justamente el traslado del agua; se buscaron muchas posibilidades y al final se decidió llevarla en pipas. “El camino es muy estrecho; es un camino de montaña, lo que significó todo un desafío. Las pipas subieron con 13 toneladas de cargamento más la propia pipa, por lo que se tuvieron que instalar algunos servicios”, expresó Ibrahim Torres Aguilar, jefe de sitio del observatorio.

Asimismo, explicó que el HAWC permitirá hacer estudios que en ningún otro lugar se podrán realizar y que principalmente serán sobre el origen de los rayos gamma y los rayos cósmicos, cómo se producen, qué objetos los producen y por qué.


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