TANIA ROBLES/MCT NOTICIAS
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MÉXICO, DF. El observatorio de altas energías Cherenkov Telescope Array (CTA, por sus siglas en inglés) podría ser construido en México.

Este arreglo de telescopios ópticos tiene como objetivo que, tras interpolar entre distintos observatorios y telescopios la información recibida de un punto en específico al que está orientado todo el conjunto, nos brinde datos sobre los objetos astronómicos estudiados.

El CTA tendrá la finalidad de observar el universo de la radiación de altas energías, incluso con mayor recepción y rango en la zona de los rayos gamma de los que será capaz de observar el High Altitude Water Cherenkov Observatory (HAWC), inaugurado en marzo en el volcán Sierra Negra, en Puebla, afirmó el doctor William Lee Alardin, director del Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

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“La manera en la que (el CTA) lo hace (lectura de radiación) es que cuando la radiación de muy alta energía (de rayos gamma) llega a la Tierra, entra a la atmósfera y esta radiación interactúa con las partículas suspendidas de la misma, y entonces se crea una cascada de partículas y radiación secundaria azul en el espectro visible y casi el ultravioleta”, explicó.

Agregó que el recientemente inaugurado observatorio HAWC trabajará en conjunto con el CTA para el estudio de las altas energías o radiación de rayos gamma; ésta es emitida por los eventos más energéticos del Universo, como la explosión de supernovas y los agujeros negros en el centro de las galaxias.

“Son (observatorios) complementarios, pues estudian (el Universo) de diferente forma. HAWC lo hace en el agua, los tanques de HAWC están llenos de agua y la radiación Cherenkov que se observa es la que se produce en los tanques, en el fondo de estos hay detectores. Hay pequeñas diferencias en el rango de energías que observan, en la sensibilidad que tienen y también en la fracción de cielo que observan. HAWC observa de manera continua una fracción enorme del cielo; el CTA va a observar regiones más pequeñas con mayor resolución”, aseguró el investigador.

En la búsqueda realizada para ubicar las sedes norte y sur de este proyecto, se abrió una competencia internacional en la que México se propuso para albergar el arreglo del hemisferio norte del Cherenkov Telescope Array, en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir.

A partir de 2012, nuestro país entró a la competencia y a la colaboración con el CTA a través de la UNAM, con los institutos de Física, Geofísica, Astronomía y Ciencias Nucleares.

La decisión será tomada por el Resources Board, órgano liderado por el Ministerio de Ciencia de Alemania y la representación de expertos de varios países. En marzo se dieron a conocer las dos sedes finalistas del hemisferio norte: México, con San Pedro Mártir, y Canarias, España. Mientras que los finalistas para la sede sur son Chile y Namibia.

La creación de este proyecto forma parte de un trabajo en conjunto de 30 países encabezados por Alemania, otras naciones de Europa central, Estados Unidos y más de mil personas.

Para poder ser seleccionado como sede del CTA, el lugar debe contar con un cielo limpio y despejado, además de tener una infraestructura para investigación. También debe contar con una superficie extensa de terreno plano en la cual se construirán decenas de telescopios.

La aportación que España o México puedan dar a la creación del CTA también será indispensable en la elección final de la sede. México ofrece ayuda para operación y construcción, comentó Alardin.

 

Resultados y consecuencias

En noviembre de este año se tomará la decisión final, mientras que el arreglo del hemisferio sur se anunciará en junio, en una reunión de los expertos que tendrá lugar en Alemania.

La construcción deberá comenzar en 2016 con la contratación, diseño y preparación de las sedes. Se estima que en cinco años esté finalizado el proyecto, comentó el director del Instituto de Astronomía.

El costo del arreglo sur será de 100 millones de euros y el del arreglo del hemisferio norte será de 50 millones de euros, el cual cubrirá un área de 5 kilómetros cuadrados y tendrá 80 telescopios; en tanto que el arreglo del hemisferio sur cubrirá un kilómetro cuadrado y contará con 20 telescopios.

México, de ser seleccionado para resguardar uno de los proyectos más grandes del mundo en materia de astronomía, obtendría beneficios no sólo en el desarrollo de investigación, sino también daría un impulso al crecimiento tecnológico e industrial del país, consideró el entrevistado.


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