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México.- En América Latina, los Gobiernos se quebrantan por crisis de confianza y corrupción.

Como ejemplo de cómo predominan los conflictos de interés de la región destacan el escándalo de sobornos en la estatal brasileña Petrobras; las supuestas implicaciones de Sebastián Dávalos, hijo de la Mandataria chilena, Michelle Bachelet, en tráfico de influencias, y en México, la declaración patrimonial incorrecta del Presidente Enrique Peña Nieto sobre las circunstancias en las que obtuvo una de sus propiedades.

Tales circunstancias, apuntan expertos, han generado un detrimento en la credibilidad de los funcionarios públicos y descontento de la opinión pública, que a su vez ha originado mermas en sus Gobiernos.

«Hay una percepción de deterioro en la calidad de las instituciones, los casos de corrupción que han sufrido estos países son un indicador claro de esta situación, y, como consecuencia, la confianza de los ciudadanos por sus Gobiernos ha disminuido», señaló José del Tronco, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción 2014, reporte presentado por la organización Transparencia Internacional (TI), la apreciación en la región es muy alta.

«Desde luego hay diferencias entre países, no es lo mismo la percepción que se tiene de Venezuela, uno de los países peor calificados en el mundo, que la de Uruguay, país que en nuestra medición está al mismo nivel que varios países de Europa Occidental o incluso los supera», precisó Alejandro Salas, director regional para las Américas de TI.

Aún con las discrepancias, los casos de corrupción abundan en todas las latitudes.

En Panamá, el ex Ministro de Economía y Finanzas, Frank de Lima, fue detenido por presunta malversación de fondos, mientras que en Argentina fue sentenciada Felisa Miceli, ex Ministra de Economía, por encubrimiento agravado y sustracción de documentos públicos.

Horacio Vives, académico del ITAM, indicó que el progreso en el caso guatemalteco, donde se logró la renuncia de funcionarios de alto perfil, es un hecho inédito que no se hubiera logrado sin la presión de la opinión pública.

«Sin duda alguna (las redes sociales) son elementos que van acompañando y reforzando la percepción de Gobiernos incompetentes y corruptos», dijo.

Para Del Tronco, también influye el que los niveles de tolerancia social a la corrupción y la opacidad institucional han disminuido.

«No es que ahorita exista más corrupción que antes, sino que estamos en condiciones sociales que nos permiten amplificar el problema, que la ciudadanía lo considere más grande y no esté dispuesta a tolerarlo», aseveró.

En los próximos años, Salas explicó que tendremos esa sensación de que la corrupción está en todos lados, aunque ello no se va a mantener.

«Cada vez más, en la medida que se vuelve una demanda y queja ciudadana, los políticos van a entender que para ganar elecciones tienen que mostrar el valor de ser limpio, las empresas que el valor de su marca crece si se manejan con integridad, y así diferentes sectores», afirmó.

TABLA
Pulula deshonestidad
Entre los escándalos de corrupción que asedian a Gobiernos de AL destacan:
La red de pago de sobornos a cambio de contratos en la petrolera estatal brasileña Petrobras.
El tráfico de influencias al que incurrió supuestamente el hijo de Michellet Bachelet, Mandataria Chilena, en un préstamo inmobiliario.
Los fondos de empresas corruptas que recibió el Presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, durante su campaña electoral en 2013.
El millonario escándalo de corrupción por defraudación aduanera por parte de altos cargos en Guatemala.


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