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Montevideo.- Uruguay está de luto hoy, tras la muerte del ex futbolista Alcides Ghiggia, autor del gol contra Brasil en el Mundial de 1950, conocido como el «Maracanazo», quien sucumbió de un infarto, a los 88 años, y recibirá honores fúnebres, en el Salón de los Pasos Perdidos del Parlamento del país sudamericano.

La Asociación Uruguaya de Futbol decretó tres días de luto en la nación y los deportistas uruguayos que participan en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 portan brazaletes negros, informaron medios locales.

Hace 65 años, el “Ñato” Ghiggia, de 23 años, y apenas cuatro meses vistiendo la Celeste, confió en lo que veía dentro del campo y gestó una de las hazañas más espectaculares de la historia de las Copas Mundiales de Futbol, el Maracanazo, la victoria de Uruguay sobre Brasil, que era campeón con el empate, se puso 1-0, indicó la FIFA.

Cara afilada, bigote rompecorazones, piernas largas y tórax cortito, Ghiggia destrozó marcadores de punta, a puro quiebre de cintura, técnica, velocidad y coraje. Cuenta la leyenda que después del 2-1 a Brasil, el técnico Juan López Fontana le tuvo que pedir que ayudara en la defensa, que se olvidara del arco de enfrente. “Ese loco quería hacer el tercero”, dijo López.

Esa ambición lo acompañó durante toda su carrera, desde los inicios en el Peñarol en Uruguay hasta el adiós en el Danubio, cuando se retiró con casi 42 años. Tal vez ese fuego lo obtuvo de los héroes de 1930, cuando Uruguay ganó el primer Mundial.

Inició a jugar futbol en su país en 1946, un año después, Atlanta se lo llevó a Buenos Aires para probarlo y jugó con Adolfo Pedernera, uno de los mejores futbolistas que vio, pero el club finalmente decidió no contar con él.

Volvió al Peñarol, y comenzó a mostrar lo que mejor hacía, burlar a la defensa y dar el pase a gol.

Se hizo un nombre en la inolvidable “Escuadrilla de la Muerte” desde 1949, junto a Oscar Migues, Ernesto Vidal, Juan Alberto Schiaffino y Juan Hohberg y ganó un lugar en la Selección Uruguaya. Siendo una estrella mundial, en 1953, fue el primer fichaje estelar de la Roma de la posguerra.

En Roma vivió ocho años a pura velocidad. Sobre la banda derecha, sobre alguno de sus tres Alfa Romeo y con las romanas. “Era un gran cortejador, pero tenía un corazón y una generosidad excepcionales”, recordó su ex compañero, Giacomo Losi.

Se convirtió en ídolo pero sólo ganó una Copa de Ferias. El “Scudetto” lo logró recién en su único año en el Milán, aunque jugó apenas cuatro partidos. Con 37 años y dispuesto a retirarse, volvió a Uruguay.

Pero en su tierra natal, directivos del Danubio lo tentaron para volver. El amor por la pelota fue más fuerte y hubo Ghiggia casi cinco años más.

Tras el retiro, fue técnico e inspector público en el Casino de Montevideo muchos años, trabajo que le dio el gobierno uruguayo. A los 87 se recuperó milagrosamente después que un camión chocara su auto y lo dejara en coma.

Ghigga, último sobreviviente del Maracanazo, fue recordado hoy por el presidente Trabaré Vázquez, quien señaló la ironía de que el ex futbolista muriera justo en el día en el que se cumplen 65 años de la gesta del “Maracanazo”.


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