ALBERTO CHIU
ALBERTO CHIU

Si nos ponemos a reflexionar sobre cómo reaccionan a la violencia del día a día las instancias oficiales dedicadas a la seguridad, como la Secretaría de Seguridad Pública estatal, o la misma Procuraduría General de Justicia del estado, seremos capaces de dilucidar un razonamiento fundamental: el grado de silencio de la autoridad es directamente proporcional al de la violencia que no puede contener.

Eso es, precisamente, lo que le ha pasado a nuestro querido estado de Zacatecas y sus instituciones. Y lamentablemente también, es enorme el grado de opacidad con que se pretenden manejar las instituciones citadas, con el simplón e irracional pretexto de que “menos daño nos harán (a la sociedad) mientras menos sepamos”.

¿En qué cabeza cabe que la gente es estúpida y que no se da cuenta de todo lo que sucede a su alrededor?

Las cifras recientemente reveladas por el Sistema Nacional de Seguridad Pública (siendo además la instancia rectora a nivel nacional) hablan de una escalada de violencia (sí, escalada) en Zacatecas, que se puede medir de mes a mes, de año contra año.

Sólo por poner tres ejemplos, las cifras (oficiales todas, conste) indican que en enero de 2014 hubo aquí 8 homicidios intencionales, y en enero de este año, se registraron 28. En marzo del año pasado, hubo 6 asesinatos; en marzo de 2015, fueron 22. El mes más violento del año pasado fue octubre, cuando se registraron 20 muertes dolosas; y tan sólo en julio de este año se alcanzó la cifra de ¡46 asesinatos!

Sin embargo, la estrategia aparentemente seleccionada para lidiar con el evidentemente creciente problema de la violencia en la entidad es sumamente desastrosa. Equivaldría a meter la cabeza en un agujero, suponiendo que una vez así, afuera ya no pasa nada malo. Como los avestruces, pues.

Yo no sé si esa estrategia de quedarse calladitos pensando que se ven más bonitos, o creyendo que le ayudan en algo a la sociedad mientras ocultan la realidad, se las haya enseñado algún genio o genia de la comunicación política. O uno de tantos asesores en imagen pública o medios de comunicación, de esos cuyo mayor mérito es alabarles de vez en diario y cuyo mayor logro es cobrar chonchas quincenas por loas sin sentido.

Pero lo que sí sé, porque se percibe en cualquier parte que uno vaya, es que la gente sí está preocupada por su seguridad y la de sus familias, a pesar de que cada semana, por ejemplo, el gobierno del estado gaste millones de pesos en presumir, en noticias ordenadas de 8 columnas en diarios locales, que “se reunió el Grupo de Coordinación Local” y platicaron a todo dar…

En otras palabras: la estrategia de repetir una y mil veces la noticia de que se están reuniendo los responsables de la seguridad, no está rindiendo frutos en la percepción de la ciudadanía por una simple y sencilla razón: porque no es cierto.

Hasta ahora, sólo cuando instancias como el Ejército Mexicano (que sigue gozando de mayor confianza ciudadana) asestan golpes a la delincuencia, es que la gente respira con tranquilidad, pues ven resultados tangibles: la detención de delincuentes, el aseguramiento de droga, los enfrentamientos contra grupos armados… etc.

De modo, pues, que la estrategia completa es peor aún: a mayor grado de violencia, mayor silencio oficial y, por si fuera poco, mayor cantidad de “noticias placebo” o sucedáneos, con la esperanza de que, en una de ésas, la gente se los cree.

Va de nuevo: la gente no es tonta. ¿Por qué insistir, pues, en considerarla así? Sólo se demuestra soberbia y desdén.


Nuestros lectores comentan

  1. Una verdad muy cierta, pues definitivamente el #EjércitoMexicano, ha sido la única Institución que ha logrado combatir al crimen organizado, con altas y bajas, con demasiadas perdidas humanas y lo más lamentable, que todavía de estos sacrificios que realizan, existe gente que duda, desconfía y se expresa mal de ellos, incluso como aquí se asienta “asestan golpes a la delincuencia, y es que la gente respira con tranquilidad, pues ven resultados tangibles”.
    Desgraciadamente existe una gran parte de la sociedad que aún pretende influenciar en los demás sobre una mala actuación y manejo de la fuerza, de las Fuerzas Armadas, tratando de difamarlos y denigrarlos.
    Pero nunca lo podrán lograr, ya que sin sus actos los que les respaldan ante todos los demás.

  2. rafael lima estrada

    A un año de la desaparición de los 43 normalistas en iguala, se puede corroborar que los hechos suscitados fueron perpetuados por quienes ya se encuentran tras las rejas esperando sentencia y por las autoridades municipales y el alcalde de iguala principal autor intelectual y material del caso.