Joaquín González
Joaquín González

Existen ideas simples pero poderosas, ideas que se convierten en tecnologías que con el paso del tiempo vemos como algo natural pero que desde su creación han cambiado profundamente la forma en la que funcionan las cosas en un medio determinado.

Cuando se creó la Internet, la herramienta más poderosa eran las ligas, esa propiedad de los textos e imágenes en pantalla que le permiten relacionar información de otros sitios que ahora vemos tan normales y que son el pilar de la red, ya que permiten conectarlo todo.

Estos hipervínculos son una idea simple pero sumamente poderosa, son la base de otra tecnología revolucionaria, producto de las redes sociales como el botón “me gusta” de Facebook.

Para la Internet existe un antes y un después de las redes sociales, se puede decir que la aparición de Facebook en la corta historia de la red de redes que marcó el inicio de una nueva era. Dejamos de utilizar la red como una herramienta de consulta o de simple interacción con otras personas para integrarla prácticamente al completo en nuestras vidas.

El botón “me gusta” es en gran medida responsable de este cambio; fue concebido como una herramienta para expresar nuestro interés sobre un tema de una forma inmediata y sencilla sin la necesidad de dejar un comentario. Así, la acción de darle “me gusta” a un contenido se ha vuelto algo natural.

Es tan grande su valor que los sitios de la red pasaron de mostrar su cantidad de visitas a la cantidad de “likes” como una medida que le otorga cierto estatus y le confiere más valor.

Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, comentó esta misma semana en un evento de preguntas y respuestas que ya se encuentran trabajando en una mejora par el popular botón.

Pero no se trata de un botón “no me gusta” como muchos esperarían. Difícilmente se atreverían a crear algo así considerando que los ingresos de la compañía se sustentan mayormente en la publicidad que venden gracias a la cantidad de tráfico que se genera cada día por el simple gesto de presionar dicho botón. Que un contenido de una web obtenga un millón de “no me gusta” sería ir en contra de los ingresos de la red social.

Cada vez que le damos “me gusta” a un contenido dentro o fuera de Facebook, se alimenta una base de datos mundial sobre el interés de quienes utilizamos la Internet hacia ciertos temas, además de ayudar a crear un perfil con el cual vendernos toda clase de productos a través de los anuncios dentro de la red social.

En fin, este botón es sumamente útil pero nada versátil; nos permite expresar con exactitud nuestro interés sobre un contenido. Por ejemplo, cuando se trata de una catástrofe, un “me gusta”, interpretado en lenguaje natural, resulta confuso y en ocasiones ofensivo. ¿Te gusta que haya ocurrido un terremoto devastador en Chile?

Pero ¿cómo dotar a este botón de la capacidad de hacer sentir al mundo nuestra opinión sobre algún tema con precisión y al mismo tiempo mantener su simpleza?

Es sorprendentemente complejo el reto, pero quien sabe, no sería la primera vez que la gente detrás de Facebook nos sorprenda con alguna idea nueva, simple y efectiva.

 

Correo: jgonzalez@quddo.com

Twitter: @gilkudik


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