JOAQUÍN GONZÁLEZ
JOAQUÍN GONZÁLEZ

El escándalo reciente al que se enfrentó la compañía alemana Volkswagen, por haber trucado la cantidad de emisiones contaminantes generadas cuando es sometida a pruebas gracias a un software instalado en sus vehículos diésel, es una muestra más de la imperiosa necesidad de la humanidad de dejar de lado la dependencia a los combustibles fósiles.

Luego de la salida de los directivos responsables y, a un mes de distancia, los nuevos responsables de la compañía automotriz anunciaron su estrategia para el futuro de Volkswagen, que consiste básicamente en dos puntos: usar sistemas de control de emisiones que efectivamente mantengan a sus vehículos contaminando lo menos posible y desarrollar vehículos eléctricos.

Ya sea que entren al mercado de los automóviles eléctricos forzados o por auténtico compromiso, la noticia es buena, si bien, hasta ahora la principal motivación de la industria automotriz para desarrollar prototipos de vehículos impulsados por electricidad en lugar de combustibles fósiles es la buena publicidad que reciben; se han dado cuenta de que la tecnología actual les permite producir en masa el medio de transporte del futuro.

Los automóviles eléctricos no son el presente, aún su comercialización es sólo una fracción del mercado mundial con respecto a los automotores a gasolina o diésel. Pero las expectativas del sector son alentadoras, ya que se espera que para 2020 la capacidad de las baterías se duplique permitiendo una autonomía suficiente para que un automóvil eléctrico resulte atractivo para el consumidor promedio.

Desde hace casi una década los motores eléctricos son lo suficientemente compactos, poderosos y eficientes para impulsar vehículos, sin embargo, es el almacenamiento de la energía que necesitan el principal problema.

Hoy en día la generación de electricidad utilizando paneles solares es mucho más barata y eficiente que nunca, con un avance acelerado en la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías.

De hecho, la inversión en tecnologías renovables ha logrado superar por primera vez al resto en los Estados Unidos y, en otros países como Costa Rica, ha logrado mantener funcionando su red de abastecimiento eléctrico durante 75 días completos sin la necesidad de utilizar combustibles fósiles.

El mundo al fin ha comenzado a encarar los múltiples problemas generados por el uso desmedido de petróleo, aceite o carbón para generar energía y, quizás, estemos a tiempo de revertir los estragos causados por nuestra indiferencia y ambición.

 

Correo: jgonzalez@quddo.com

Twitter: @gilkudik


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