Joaquín González
Joaquín González

El apagón analógico es el término utilizado para describir el cese de transmisiones de señales de televisión terrestres convencionales para dar paso a señales digitales.

Aunque este término también aplica para las señales de radio, por ahora sólo la televisión sufrirá un cambio radical en la manera en la que opera en nuestro país.

México llega tarde a la cita con la evolución tecnológica en materia de telecomunicaciones, ya que países de Europa, Asia y América hace un par de años dejaron de emitir sus señales de televisión terrestre de forma análoga.

Pero antes de avanzar en el tema conviene conocer a grandes rasgos las diferencias clave entre la transmisión analógica y la digital.

Existen distintas formas de transmitir señales de televisión, las más comunes son vía satélite, por cable, a través de microondas y la terrestre, que es la señal abierta que viaja por el espectro radial hacia las antenas que millones de personas colocan en sus hogares.

Sin importar el medio, las señales de radio y televisión se han transmitido históricamente de manera análoga, es decir, el audio y video es representado por señales que oscilan a distinta frecuencia.

En la radio, por ejemplo, las frecuencias más “lentas” de AM sólo permiten recibir cada segundo una cierta cantidad de señales, por lo que la calidad del audio es pobre comparada con la de FM, que transmite muchas más por segundo.

El mismo principio aplica a la televisión terrestre, cuyas frecuencias son capaces de emitir tantas señales cada segundo que se logra enviar video y audio a muy buena calidad.

Está tecnología análoga tiene límites, no solo de calidad sino de cantidad, ya que no es posible contar con una gran cantidad de canales de televisión en el rango de frecuencias en las que opera, ya que el resto del espectro es utilizado para señales de radio y servicios de telefonía móvil, entre otros.

De ahí la necesidad de la digitalización, ya que, por su naturaleza, las señales digitales funcionan de la misma manera que la tecnología de computo que usamos a diario, transmitiendo una secuencia de ceros y unos, lo que permite enviar una cantidad enorme de información en un pequeño fragmento del espectro radial.

Con la Televisión Digital Terrestre se podrán transmitir múltiples canales donde antes sólo era posible hacerlo con uno. Por ejemplo, además del canal 10 podremos sintonizar el canal 10.1, 10.2, etcétera.

Cada uno de estos nuevos canales contará con video y audio en alta definición por lo que su calidad se equiparará a la de los discos Blu-ray o a las transmisiones por Internet de servicios como Netflix, además de poder recibir el audio en distintos idiomas y con subtítulos.

Para poder disfrutar de la Televisión Digital Terrestre, o TDT, es necesario contar con una pantalla que integre un receptor digital, o bien, adquirir uno externo que podremos conectar a el equipo que tengamos en casa.

El tiempo apremia, ya que la fecha límite para dejar de transmitir televisión terrestre de forma análoga es el próximo 31 de diciembre, y una vez hecho el cambio no habrá marcha atrás.

Pero las ventajas de la digitalización de la televisión van más allá de la calidad de audio y video. La posibilidad de más canales permitirá una mayor competencia en un sector donde solamente dos televisoras acaparan casi el 100 por ciento de los ingresos generados por publicidad, es decir, se han mantenido operando como un duopolio.

Una mayor oferta televisiva impulsará a dicha industria lo que definitivamente supondrá una mejora en los contenidos para beneficio de los mexicanos.

Pero existen otras ventajas que poco se conocen, como el ahorro energético que supone dejar de utilizar los televisores de tubos de rayos catódicos en favor de pantallas planas, lo que a su vez tendrá un efecto positivo en el gasto de millones de familias en el país.

Las cifras oficiales estiman un ahorro equivalente a 1.3 veces lo conseguido por el horario de verano y una disminución por el orden de 3 mil 276 millones de pesos anuales en subsidios al consumo de energía eléctrica.

A pesar de que desde hace más de cinco años los televisores que se venden en nuestro país son casi en su totalidad pantallas planas digitales, aún existen rincones donde la situación económica de sus habitantes no les permite cambiar su vieja pantalla por una moderna, por lo que el gobierno federal ha implementado programas de apoyo para la compra de equipos descodificadores y la entrega de televisores desde mayo de 2014.

Existe otro desafió en esta transición, el reciclaje de los miles de millones de aparatos analógicos que serán retirados y que representan un serio riesgo de contaminación a menos de que se implementen con eficiencia programas de recolección, y sobre todo que la población sea informada de la necesidad de desechar de manera correcta los televisores que caigan en desuso.

Para darnos una mejor idea de la gravedad del riesgo ecológico debemos considerar que el 80 por ciento del peso de un televisor con cinescopio es óxido de plomo, además de cadmio y mercurio, que al descomponerse con otros materiales orgánicos pueden llegar a permear hasta los mantos acuíferos contaminándolos y provocando daños neurológicos, respiratorios, cardiovasculares, hepáticos, renales y hasta cáncer en quienes ingieran estas sustancias.

Greenpeace ha alertado a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes sobre el riesgo de un apagón analógico mal planeado. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), tan solo en Guerrero existen 796 mil 996 televisores analógicos, por lo que en ese estado se generarían más de mil toneladas de cadmio que terminará afectando a la población guerrerense.

Aunque los televisores “viejitos” no son el único problema de contaminación electrónica, el apagón analógico supone un riesgo mucho mayor por la cantidad de equipos a desechar en un periodo muy corto de tiempo y sin un programa adecuado. En la actualidad en México existen empresas dedicadas al reciclaje de basura electrónica pero podrían no darse abasto.

A escasas semanas para que venza el plazo, aún el panorama es incierto para los miles de millones de mexicanos que desconocen las implicaciones del apagón analógico, tanto de sus beneficios como sus riesgos ecológicos.

 

Correo: jgonzalez@quddo.com

Twitter: @gilkudik


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