CARMEN ARISTEGUI/AGENCIA REFORMA
CARMEN ARISTEGUI/AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- Casi al mismo tiempo que empezó a circular el informe anual sobre derechos humanos en el mundo del Departamento de Estado de Estados Unidos -en el que señala la participación de policías y Fuerzas Armadas en ejecuciones, torturas y desapariciones forzadas como uno de los “problemas más significativos” de México- se empezó a difundir, a través de las redes sociales, un perturbador video en el que se ve, de manera explícita, a una joven mujer sufriendo tortura a manos de una soldado de las Fuerzas Armadas, de un oficial del Ejército y de un tercer elemento enfundado en uniforme de la Policía Federal.

La imagen estremece por su crudeza, pero ayuda a ilustrar el tipo de cosas de las que estamos hablando cuando se dice que en México existe “tortura generalizada”, como lo reportó en su informe el relator de la ONU Juan Méndez, antes de ser sometido a una retahíla de descalificaciones procedentes del ámbito oficial, o cuando se habla de “tortura sistemática”, según otro informe del organismo internacional anterior al de Méndez.

En esa sola imagen de la joven mujer con camiseta morada, confluyen todos los informes, declaraciones, reportes nacionales e internacionales que hablan de las desapariciones forzadas, tortura y ejecuciones extrajudiciales a manos de agentes policiacos y militares como un grave problema en México.

“¿Quién es la pinche María…?”, le pregunta la soldado a la joven mujer torturada, según se ve y oye en el video. “¿Ya te acordaste… o quieres más bolsa… agüita o toques?”, le dice a la mujer desesperada.

La impericia de la torturadora se muestra cuando coloca, con torpeza, el cañón de su arma sobre el cuerpo de la muchacha que no ve nada. El oficial la corrige y le dice: “Así no… con la bolsa”, dejando claro que para torturar se requiere escuela.

Ante el impacto causado por la difusión de las crudas imágenes en las últimas horas, la Secretaría de la Defensa Nacional emitió un comunicado, ayer mismo, en el que confirma que quienes aparecen en el video, portando uniforme militar, efectivamente son militares y que se encuentran procesados.

Llama la atención que el Ejército sólo habla de los 2 militares, pero en ningún momento hace mención de quien enfundado en uniforme de policía forma parte activa de la escena de tortura. Para quien vio el video: se trata de la persona que intenta, primero, arreglar el pelo de la muchacha y después le coloca una bolsa de plástico para asfixiarla. Por alguna razón, ese elemento no es mencionado en el comunicado de la Sedena.

El Ejército ha reconocido que los hechos ocurrieron el 4 de febrero de 2015, en el municipio de Ajuchitlán del Progreso, en Tierra Caliente, Guerrero. Afirma que tuvo conocimiento de lo sucedido en diciembre del año pasado y que se integró una averiguación previa para ejercer acción legal contra los involucrados. Casi un año después de lo sucedido, se dio vista de la averiguación previa a la PGR, “…para que en el ámbito de su competencia determine la responsabilidad en cuanto a las afectaciones a la civil”.

En enero la Procuraduría militar cumplimentó la orden de aprehensión a un capitán y a una soldado policía militar como presuntos responsables del “delito de desobediencia”. En su comunicado la Sedena informa que el oficial y la elemento de tropa están internados en la prisión militar por lo que respecta a los delitos del orden militar y que el juez quinto militar determinará lo que proceda.

La crudeza del video ha sacudido a una buena parte de la sociedad mexicana que ha visto ahí, en directo, la tortura, el sufrimiento y los métodos de la barbarie utilizados por fuerzas policiacas y militares  para sacar confesiones. “¿Quién es la pinche María…?” quedará grabado en la mente de miles que han visto esas imágenes. Hasta el momento, no sabemos quién es María, ni qué pasó con la joven torturada. Sin embargo, por ese video cruzan todos los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que hablan de una “grave crisis de derechos humanos”; el del Departamento de Estado que señala: “la impunidad, la corrupción y los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad fueron las principales violaciones de derechos humanos en México en 2015”, y otros, también conocidos, que coinciden en colocar a México atravesando por una situación crítica en materia de derechos humanos.

En el video todo impacta: la tortura, el sufrimiento, los métodos de la barbarie. Sobrecoge, también, la imagen de la bandera nacional, cosida a la manga del uniforme de los torturadores.


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