FRANZELY REYNA
FRANZELY REYNA

Juana María Dávila Navarro, directora de Vinculación Laboral de la Subsecretaría del Servicio Nacional de Empleo (SSNE), alertó sobre las empresas que contratan personal mediante volanteo en el Centro Histórico de la capital, pues sus ofertas laborales son falsas y no ofrecen seguridad a los trabajadores.

Expuso que estas compañías, de las que no se tiene registro en el Servicio Nacional de Empleo (SNE), no se quedan por mucho tiempo en el estado y no otorgan las prestaciones de ley.

“Pueden ser que estén rotando al personal constantemente o, en ocasiones, no se establecen más de tres meses en la entidad”, especificó.

Explicó que el método de reclutamiento de estas empresas es pegar publicidad en lugares de concurrencia y anuncian ofertas laborales llamativas, pero que resultan ser falsas, como buenos salarios.

En promedio, en la SSNE se reciben diariamente 28 solicitudes de apoyo para contratación de personal que envían compañías establecidas, es decir, cuya actividad está en regla.

En cambio, como las supuestas empresas que se anuncian por medio de volantes no recurren a la dependencia, no hay manera de verificar si están dadas de alta en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y si lo que prometen es real y seguro.

Por ello, Dávila Navarro advirtió a la ciudadanía que “en caso de que ir a estos lugares a solicitar empleo, se debe preguntar por las altas en Hacienda y si ofrecen las prestaciones de ley, y si la compañía no cuenta con esto, es mejor retirarse”.

Enfatizó que, aunque están obligadas a cumplir este requerimiento, muchas de estas empresas no dan seguridad social a sus empleados, por lo que los trabajadores son vulnerables a situaciones como despido injustificado o explotación laboral.

 

Desconfianza

Raquel “N” acudió a una cita de trabajo que acordó con una empresa que vio anunciada en un volante pegado en una caseta telefónica.

El nombre de la compañía era Distribuidora Zacatecas, una supuesta comercializadora de cosméticos de la marca Jazhy, que ofrecía empleos de asistente de despacho, supervisor, chofer, almacenista, archivista, capturista, repartidor de volantes, edecán y auxiliar general y de recursos humanos.

A Raquel “N” se le pidió que se presentara en el despacho 303, dentro de un local de la avenida González Ortega marcado con el 107; al llegar, enseguida notó que en el lugar sólo había muebles plegables, por lo que le pareció que no era una oficina establecida.

Se trataba de un pequeño cuarto con sólo una mesa y un par de sillas, sin equipo de cómputo, y en una de las paredes estaba pegada una calcomanía grande con el logotipo de la marca de maquillaje.

La desconfianza de Raquel aumentó cuando fue recibida por una mujer que se presentó como Brenda Sandoval, aunque en su gafete de identificación mostraba el nombre de Sthephanie; ella era la responsable de hacer la entrevista.

Raquel preguntó a la supuesta reclutadora si la empresa daba las prestaciones de ley a sus empleados, y ella le respondió: “somos una empresa que está dada de alta al SAT (Servicio de Administración Tributaria); sin embargo, nuestro sistema de contratación es mercantil, lo que implica que ganas mil 500 pesos netos, pero no cuentas con ninguna prestación”.

También mencionó que el personal era seleccionado luego de una capacitación obligatoria que duraría una tarde entera; el objetivo del entrenamiento es “conocer si las personas cuentan con las habilidades necesarias para trabajar en la empresa”, puntualizó.

En el volante que Raquel vio, la compañía solicitaba empleados para varios puestos de trabajo, pero la reclutadora le aclaró que sólo había vacantes de capturistas y recepcionista.

Además, aunque los sueldos prometidos eran de mil 200 a mil 800 pesos semanales según el puesto, al final de la entrevista se le ofreció sólo un salario, de mil 400 por semana, 100 pesos menos de lo que la reclutadora le aseguró al inicio, lo que desalentó aún más a la aspirante.

Brenda Sandoval le dijo que no se desanimara, ya que los cargos de mayor responsabilidad se otorgaban “según las actitudes y aptitudes del trabajador”; sin embargo, no le preguntó sobre su perfil académico ni de su experiencia laboral.

Debido a la sospechosa apariencia del lugar y de la persona que la recibió, además de las irregularidades de la compañía y las falsas promesas, Raquel rechazó el empleo.

EMPLEOS (3)

Nuestros lectores comentan

  1. No se porque razón pero reclutan por dia mucha gente y su supuesto examen psicómetrico es de lo mas bobo y en menos de 5 minutos dan respuesta si se queda que obvio todos son aceptados. Además esa supuesta entrevista que dura toda la tarde es para ver q tan ignorante es la gente e ingenua para hacerlos caer y a los que ven indiferentes los evidencian. No se con que fin quieren tanta gente pero sin duda los capacitadores no son de aquí de Zacatecas.