FERNANDO ZAVALA| NTRZACATECAS.COM
FERNANDO ZAVALA| NTRZACATECAS.COM

Fresnillo.- Francisco Javier Medrano tenía 27 años cuando empezó a vender tunas, esta actividad, realizada con esmero, delicadeza y calidad le ha permitido mantener a su familia durante los últimos 20 años.

Se jacta de que vende un producto de calidad, porque él mismo la corta de las nopaleras, con lo que se asegura que está en el punto de maduración adecuada, además de que no la golpea para permitirle un mayor período de vida.

Cuando la ha comprado, se ha dado cuenta de que algunos ejemplares están maltratados, incluso, una que otra sale inservible.

“Las tunas hay que ir a cortarlas en una huerta, ya sea aquí en Fresnillo o en Plateros. Cuando se termina en la región voy hasta Pinos”, explicó.

Esta actividad es laboriosa, comentó Francisco, pues además de cortarla hay que pelarla. En ambos procesos se enfrenta a las espinas y no es raro que se encajen en las manos, los pies y en ocasiones hasta en los ojos.

tunero1

De hecho, él estuvo en riesgo de perder la vista por un accidente de este tipo. Desde entonces ha adoptado medidas de seguridad en su procedimiento de trabajo, ahora porta guantes y lentes especiales cuando corta y pela el fruto.

La venta no es tan sencilla, “hoy en día la gente es muy delicada, muy especial, aunque no conozcan la calidad de la fruta quieren ver algo bonito, y la tuna es muy delicada”.

Por ese motivo, la fruta “tiene que estar bien sanita, muy fresca y es lo que trato, siempre, de brindarle al cliente”.

Luego de dos décadas en el oficio, Francisco ha aprendido a distinguir cuando las tunas están en óptimas condiciones para ser cortadas, según el color y la textura.

A su clientela le ofrece tunas blancas, amarillas y rojo Cardona, de acuerdo con la temporada.

“Además de tener gusto por el trabajo que realizo, es de lo que vivimos. A veces trabajamos cansados, pero con gusto”, afirmó el fresnillense.


Los comentarios están cerrados.