Emilio
Emilio

En el transcurso de la semana leímos dos pésimas notas provenientes del mercado editorial. En la sección Reforma de El Diario NTR, el lunes se publicó que el Fondo de Cultura Económica (FCE) cerrará cuatro librerías. José Carreño Carlón, director de la editorial gubernamental, explicó el porqué de la acción: por las reducciones del presupuesto gubernamental federal para 2017 y, sobre todo, por la baja en la venta de libros.

Las librerías que cierran son las oficinas asentadas en Brasil y Venezuela, y los stands de las dos terminales del aeropuerto de la capital del país. Bien uno puede considerar que esas tiendas no afectan la cultura lectora, máxime que las del aeropuerto atienden a consumidores de tránsito. Pero los datos que expuso Carreño Carlón sí son espeluznantes: se pagaban más de 2 millones de pesos anuales por los locales de las terminales áreas.

Carreño Carlón dijo que el FCE “vendió en 2015 alrededor de 200 millones de pesos y 2 millones de ejemplares, cifra que espera mantener al cierre de 2016”. Y sostuvo: “en 2017, los niveles de ventas en el país dependerán de la situación general de la economía y de la capacidad de compra de los lectores”. Podemos coincidir con él: la oferta del FCE depende de los consumidores-lectores.

Mientras eso ocurre en la Ciudad de México, sede del centralizado mundo editorial mexicano, en la sección Arte y Cultura de este diario, en una nota de Karen Calderón, fechada el mismo 21 de noviembre, se anunció que estaba cancelada la Feria del Libro de Zacatecas. Tal hecho lo habíamos previsto en esta columna en varias ocasiones.

Cierto, que el mercado local es pequeño, pero se tiene la fortuna de contar con magníficas librerías que dan satisfacción a los lectores de la región. Lo espeluznante en la clausura de la edición de este año está en la declaración del director del Instituto de Cultura, Alfonso Vázquez, quien dijo que el evento “estaba en la lista de pendientes a realizar, pero no se tenía nada organizado ni presupuestado para su realización”.

Imagine usted, amable lector, cómo se recibió el Instituto y lo más, cómo se maneja un pendiente que desde diciembre pasado tuvo presupuesto y estaba agendado para realizarse. En fin, lo bueno es que para ser lector no se requiere de eventos gubernamentales.

 

Algo más

Como en el Instituto de Cultura, en la actual Legislatura del estado tampoco tienen proyecto cierto para celebrar el primer centenario de la Constitución general de la República de 1917. En las ideas que sueltan los diputados, está la traer a académicos de la capital del país, pero no saben a quién invitar; quieren financiar publicaciones, pero tampoco saben qué…


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