SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

“Pelear significa que puedes perder, bullying significa que no. Un bully quiere vencer a alguien, no pelear con alguien”

Andrew Vachss

La mala noticia es que Donald Trump se comporta como el bully, el hostigador de la escuela. No le interesan las reglas o los logros, sino imponer su voluntad y demostrar que es el más fuerte. La buena noticia es que es un bully. Esto genera un camino muy claro para negociar con él.

En los últimos días hemos visto señales de cómo puede ser la presidencia de Donald Trump. A varias empresas las ha presionado para que cancelen planes de inversión en México y mantengan empleos en Estados Unidos. Esto ha ocurrido ya con Ford, Carrier y Rexnord.

En el caso de Ford, Trump anunció que había hablado con su “amigo Bill Ford”, presidente del consejo de la empresa. “Trabajé duro con Bill Ford para mantener la planta Lincoln en Kentucky. Se lo debo al gran estado de Kentucky por su confianza en mí”, dijo Trump en Twitter. Pero la empresa no tenía programado mudar la planta de Kentucky a México, sino sólo la producción del Lincoln MKC. La decisión más fundamental de mudar la producción del Focus a México, con el fin de dejar espacio en Michigan para vehículos más caros, no se modificó.

En el caso de Carrier, Trump anunció en Twitter: “Mantendremos nuestras empresas y nuestros empleos en EU. Gracias Carrier”. El jueves 1 de diciembre, de hecho, Trump hizo una gira triunfal en las instalaciones de Carrier en Indiana. Pero la realidad es un tanto diferente al anuncio. Carrier recibirá 7 millones de dólares en subsidios del estado de Indiana a cambio de mantener 700 de los 2 mil 100 empleos de la planta. El resto de los empleos sí se irán a Nuevo León.

El bullying a las empresas continuó este 3 de diciembre, cuando Trump lanzó otro de sus mensajes en Twitter: “Rexnord de Indiana se está mudando a México y de manera cruel está despidiendo a sus 300 trabajadores. Esto está pasando en todo el país. ¡No más!”. Hasta el momento no ha habido una respuesta de Rexnord, empresa con sede en Milwaukee, que fabrica equipo industrial y aeroespacial y tiene 7 mil 400 empleos en distintos lugares del mundo.

Ni Rexnord, ni Carrier, ni Ford van a mantenerse competitivas en el mundo de hoy si tienen que realizar todo su trabajo de producción en Estados Unidos. Tampoco habrá suficiente dinero en las arcas gubernamentales para pagar subsidios a todas las compañías para que se queden en la Unión Americana. Trump ha decidido hacer bullying a las empresas que deciden mudarse a México con la intención de generarles un costo público, pero hasta ahora no han cambiado las condiciones de mercado que hacen que las empresas busquen tener instalaciones de fabricación en México u otros países.

Sin embargo, la facilidad con la que Trump logra “acuerdos” con las empresas es característica de la forma en que actúa un bully en una escuela. El bully necesita una concesión que le permita afirmar que ha obtenido la victoria, aun cuando no sea cierto. Mantener una fábrica en Kentucky que no se iba a mudar o preservar otra parcialmente en Indiana a un elevado costo de subsidios gubernamentales son formas en las que Trump puede decir que ha doblegado a quienes se oponían a sus órdenes sin que realmente esto haya ocurrido.

“A Trump le gusta humillar a la gente”, dice un periodista que lo conoce bien. Una vez que lo logra, ya no se preocupa por lo demás. Cuando un bully adquiere poder real, el poder que viene de ser presidente de Estados Unidos, lo más importante es hacerle sentir que se hace lo que dice. Poco importan al final los resultados.

 

AMLO y Trump

En la encuesta de Reforma, Morena se fortalece como partido y Andrés Manuel López Obrador como candidato. El mismo ánimo antisistema que ha llevado a Trump a la presidencia de Estados Unidos impulsa al tabasqueño en México.

 

@SergioSarmiento


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