En su mayoría, los diputados de la 62 Legislatura hablan y dicen cosas bien bonitas desde la máxima tribuna del estado, pero a la hora de los hechos, aseguran los chismosos, se sirven con la cuchara grande de los recursos públicos.

Por ahí circula, por ejemplo, el trascendido de que la anterior Legislatura dejó un “remanente” que, dicen, para que no se desperdiciara (ay, ajá) los diputados prefirieron mejor ¡repartírselo y aprovecharlo ellos! Al cabo no hay necesidades…

Bueno, andan contando que no todos, pues el diputado Luis El Oso Medina Lizalde no quiso rebanada de ese pastel, y dicen que no lo aceptó. ¿Pero qué tal todos los demás? Ojalá lo aclaren pronto, porque se siguen ganando el mote de “aprovechados”.

Por cierto que, en el presente capítulo de la revisión del Paquete Económico 2017, se ha colado entre las rendijas la re-cochina sospecha de que una de las razones para haber presentado un presupuesto más grande, es para que los funcionarios se lleven más dinero.

Supuestamente –dicen los sospechosistas profesionales–, se trata de una estrategia para “enmascarar” la mayor dispersión de recursos que alimentaría una “nómina secreta”, pero disfrazada de gastos menores de diversa índole.

Con esos gastos “disimulados”, aseguran, se beneficiaría a los de primer nivel, sin menoscabo de los recurrentes discursos de austeridad que al parecer sólo cumple el góber Alejandro Tello. A como se ve, ni la Secretaría de la Función Pública, ni la Auditoría Superior del Estado, ni nadie, prenderá los focos rojos… ni modo que pateen el pesebre.

La recientemente inscrita planilla que pretende dirigir el Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado, Municipios y Organismos Paraestatales (SUTSEMOP), encabezada por Miguel Ángel Toribio, ya recibe sus primeros reveses.

Y uno de ellos es la también re-cochina sospechacuánto sospechosismo, caray!) de que el interfecto ni siquiera podría participar en la contienda, porque hay duda sobre su situación como sindicalizado.

Según dicen algunos chismosos, Toribio tendría sus derechos como burócrata afiliado suspendidos, por una supuesta violación a sus normas, de hace tiempo. No estaría mal que, de una vez, lo aclare… o se atenga a que le saquen sus trapitos.

Por cierto que, según trasciende también, en la nominación de Miguel Ángel Toribio habría influido centralmente la mismísima Fabiola Gilda Torres, plenipotenciaria (dicen) secretaria general de Gobierno.

Al parecer, no sólo los ex dirigentes sindicales Martínez Gallo y García Saucedo habrían visto en Toribio una buena marioneta, sino que también la secretaria Torres aprovecharía su ascenso público para, desde su oficina, mangonear a su gusto al gremio.

No cabe duda que el cierre de año se sigue poniendo candente al interior del gobierno, y mientras los demás tratan de reacomodarse para inscribir otras planillas, cuentan los chismosos que los burócratas andan como gallinas descabezadas y no saben para dónde correr. ¡Ups!

 


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