Alberto Chiu
Alberto Chiu

El presidente nacional de la Coparmex, Gustavo de Hoyos Walther, puso nuevamente el dedo en la llaga de la corrupción que vive el país, a raíz del gran número de señalamientos y acusaciones que hay en contra de diversos gobernadores y ex gobernadores estatales, incluido, por supuesto, el de Zacatecas, Miguel Alejandro Alonso Reyes.

El líder nacional del sindicato patronal criticó que se lleve a cabo una “justicia selectiva”, cuando sólo se castiga a unos cuantos funcionarios, mientras hay otros que –a pesar de haberse involucrado en actos de corrupción– quedan libres. Obviamente, habló en términos generales, en referencia a todos los estados, pero queda claro que su declaración también le atañe a Zacatecas.

Y luego tocó directamente el tema de los nuevos impuestos que se pretenden reglamentar en nuestra entidad, como el llamado “impuesto limpio” a las empresas que contaminan, entre las que se contarían principalmente las mineras y otras grandes industrias instaladas en nuestro terruño.

Su percepción terminó en tono de advertencia: de aprobarse esos nuevos impuestos, se perdería competitividad y se provocaría la inviabilidad de nuevas inversiones. Y eso sí es preocupante, ante un escenario de poco crecimiento y desarrollo económico a nivel nacional, que, sin duda, tendrá su propia expresión en Zacatecas, donde de por sí la generación de nuevos empleos está deprimida desde hace años, y una buena parte de la población –más de la mitad– se mantiene en el cinturón de la pobreza de diversa índole.

Me parece que el epílogo de su declaración fue una sentencia de peso, pues nuevamente señaló algo que aquí mismo ya se había dicho: que con estos nuevos impuestos, lo que se trata es de que el peso completo de la corrupción generada por anteriores gobiernos lo acabe pagando la gente. Con ese esquema, dijo, “los perdedores somos todos”.

A menudo, las declaraciones de esta cúpula empresarial han sido menospreciadas, tanto a nivel nacional como en las entidades, sobre todo cuando al gobierno en turno le son incómodas o develan la incapacidad del mismo tanto para combatir la corrupción existente, como para sancionar a quienes ya cometieron actos corruptos y no se encuentran ya en el ejercicio del poder público. Es, sin embargo, una medida también del hartazgo de al menos un sector poblacional –el de los generadores de empleo– que refleja la pérdida de confianza en los gobiernos. Y en Zacatecas, a menos que alguien diga lo contrario, no es la excepción.

Lamentablemente, no siempre esta clase de discursos logra hacer blanco en los mismos empresarios que componen al organismo, y se quedan solamente como señalamientos mediáticos sin efecto real.

En Zacatecas, por ejemplo, a pesar de las muchas y muy constantes quejas acerca de la corrupción durante el gobierno de Miguel Alonso, no se ha sabido de que algún o algunos empresarios hayan interpuesto ya, a estas alturas, una sola denuncia formal por el tan mencionado cobre de “moches” o diezmos, ni por la manipulación en el otorgamiento de contratos de servicios o la adquisición de bienes y productos por parte de la administración estatal. Todo se ha quedado en simples rumores, y de ahí no pasa.

Me parece necesario que, junto a declaraciones como la de Gustavo de Hoyos Walther, haya también un esfuerzo desde la propia confederación –en su capítulo estatal– para que los empresarios denuncien si es que fueron víctimas de actos de corrupción. Y para ello, se requiere al mismo tiempo que sus integrantes se unan bajo un mismo objetivo como cámara empresarial, algo que en estos momentos no se ve cercano, pues también en días recientes se ha revelado una fractura importante al interior de la Coparmex en Zacatecas.

Y quizás ése sea el principal problema del empresariado en nuestra entidad: la falta de unidad. Parece increíble que a pesar de tener dificultades similares, luego vemos cómo cada empresario va por su lado y ve por su propio beneficio solamente, dejando de lado el que la unidad hace la fuerza. Y con esa desunión, se vuelve realidad la sentencia de su propio líder: “los perdedores somos todos”.


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