Chismosos conocedores de la situación que se vive al interior del Consejo Estatal de Seguridad Pública andan, al mismo tiempo, muy enojados y muy preocupados, pues aseguran que los malos modos y la soberbia de su jefa ya se pasó de tueste.

Se refieren, dicen, a la mismísima Nancy Espinoza Medina, ratificada como secretaria ejecutiva de dicha instancia en este gobierno, a quien acusan de que sus malos tratos rayan en el acoso laboral, lo que ha provocado más de tres corajes a todos sus subordinados.

Lo peor de todo, dicen, es que incluso recientemente esos mismos corajes ya llevaron a la tumba a uno de ellos, con un infarto de por medio, pero nadie se atreve a decir ni pío por el ooobvio temor a las canijas represalias que acostumbra. ¿Será cierto?

Apenas es 14 de diciembre, pero dicen los chismosos burócratas que este mismo miércoles llegará el niño Dios, o Santa Clos, o quien usted guste y mande por estas fechas, para entregar regalitos y regalotes.

Y no precisamente a los niños que se portaron bien en el año, sino a los ayuntamientos que ya no hallan la salida a la crítica situación financiera en que se encuentran, pues hoy, se anuncia, les entregarán ¡adelanto de participaciones!

Con júbilo, los ayuntamientos reciben estos adelantos, sabedores que no es dinero extra, sino solamente un paliativo de su propia lana, que seguirán necesitando para más adelante. Lo que medio mundo se pregunta es cuándo dejarán de pedir adelantos…

Con el pretexto del destape de Miguel Torres Rosales como aspirante a dirigir el Partido de la Revolución Democrática en Zacatecas, ayer reapareció en la esfera pública el histriónico ex diputado local de Río Grande, Juan Mendoza Maldonado.

Y llegó barriendo parejo, atizándole por igual al ex gobernador Miguel Alonso Reyes, como al actual gobernante Alejandro Tello Cristerna, aprovechando hasta la última gota el tema del endeudamiento en la entidad.

Por supuesto, los criticones consuetudinarios dicen que esta reaparición de Mendoza Maldonado sólo tiene una explicación: algo quiere. Por lo pronto, le alcanzó a robar algo de reflectores a Miguel Torres ante los medios de comunicación. ¡Ups!

Analistas criticones de la política en Zacatecas tacharon de irresponsable la declaración del legislador de Morena, Omar Carrera Pérez, cuando dijo que asuntos como el de las aportaciones de sus integrantes al partido eran cosa de “la vida interna” del mismo.

Por si no se acuerda, dicen esos mismos criticones, los partidos políticos no tienen vida privada, sino pública, y se supondría que todos los asuntos deben estar precisamente al alcance de la ciudadanía para conocerlos.

A menos, claro, que sí tengan algo que ocultar, lo que pondría al novel legislador fresnillense en una trinchera indefendible, a pesar de que asegure que él sí da sus aportaciones puntualmente. ¿Dónde quedó la transparencia?

 


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