En medio de las denuncias interpuestas por la Secretaría de la Función Pública (SFP) en el estado, además de la ratificación de las denuncias por parte del Ayuntamiento de Fresnillo, el delegado de la Sedatu intentó ayer defenderse hasta de su presunta amistad con Pedro de León… sin mucho éxito que digamos.

Rolando Garza Martínez, responsable de la delegación federal, jura y perjura que no hay ningún mal manejo en la Sedatu, y que se lo puede comprobar a quien quiera, y que tiene todos los documentos para hacerlo cuando le requieran. Y que aunque sí es cuate de Pedro de León, en realidad su jefa jefaza es Rosario Robles Berlanga.

Lo más raro del caso, dicen los chismosos, es que la SFP estatal ya hasta ratificó la denuncia ante el órgano interno de la Sedatu. Y más aún, que en su reciente visita la secretaria Rosario Robles no haya querido opinar del casoups.

Para algunos observadores de la política local, luego de que comenzara a develarse este nuevo escandalito de presunta corrupción por querer influir en la asignación de recursos desde una instancia federal, tiene otra lectura también, de nivel nacional.

Hay quien se aventura a conjeturar que en realidad los señalamientos en contra del titular de la Sedatu representan, a nivel local, la posible lucha entre dos grupos de poder: el de José Antonio Meade Kuribreña y el de Miguel Ángel Osorio Chong.

A decir de los que dicen que saben de estos asuntos, el delegado Garza Martínez –del grupo de Rosario Robles y Meade Kuribreña– está ya recibiendo los embates de Osorio Chong –vía el gobierno estatal– rumbo a la carrera de 2018. ¿Será cierto? No, pues… gracias, Pedro de León.

En el arte de hacer unos hoyos para tapar otros, este gobierno estatal parece estar especializándose, e incluso se pone creativo a la hora de presentar eventos que en realidad son otra cosa totalmente distinta. ¡Qué ingeniosos!

Ayer, por ejemplo, se había anunciado –con bombo y platillo, jubilosamente– que se haría entrega de un adelanto de participaciones a los municipios, para que pudieran hacer frente a los compromisos de fin de año.

Y ¡tómala! que en realidad fueron dineros que se pidieron prestados a Banorte (sí, otro crédito), que de todos modos se tendrán que pagar y con interés. ¿Qué ganan con no decir las verdades completas? Luego por eso los tachan de “tapaderas de corrupción”…

Por cierto que, hablando de los dineros, está bien que los diputados locales no quieran apresurarse en la aprobación del Paquete Económico 2017, y que se den su tiempo para analizar el documento y hacerle los cambios que sean necesarios.

Pero… ¿por qué no intentan acelerar un poquito más el paso en el tema de la ley o sistema estatal anticorrupción? En ese asunto –cuya iniciativa parece ya dormir el sueño de los justos en la congeladora– parece tampoco correrles ninguna prisa.

Nooo, bueeeno, ya para que el coordinador general jurídico del gobierno los ande carrereando, hace sospechar que en realidad quienes no quieren luchar contra la corrupción son los propios diputados. Qué raro… ¿o no?

 


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