Enloquece, parte II

Nos llega al Templete que teníamos razón. El secretario de gobierno municipal, el tal Daniel Ramírez, íntimo amigo y servidor de Miguel Alonso Reyes… enloqueció. Platican que apenas lleva unos días y ya se trepó a su ladrillo.

Primero fue denunciado por comerciantes por su trato déspota y prepotente. Varios dudamos de que fuera cierto, pero lo confirman más personas e incluso se preguntan si el secretario no tendrá una vida plena, feliz y amorosa o a qué se deba tanta mala onda de su parte.

Pues resulta que el tal Daniel Ramírez giró instrucciones claras y precisas para que ningún funcionario de primer nivel ni jefe de departamento ofrezca declaraciones a la prensa. Como si  con eso fuera arreglar todo el cochinero que pseudopoliticos como él dejaron en Fresnillo.

—-

Calaña

Muchos en los pasillos conocen muy bien la calaña de persona que es el tal Salomón Morales (oootra vez), dizque titular de alcoholes e hijo putativo del alcalde José (Pepe para sus cuates) Haro (dicen que lo adoptó). Y sigue la mata dando.

Luego de la polémica que provocó (el tal Salomón) por dejar vender alcohol a sus íntimos amigos sin tener licencia, a los chismosos (en los pasillos, ya sabe), se les soltó la lengua y aseguran que el Salomón es capaz de cobrar por su propia cuenta y no reportar nada a Tesorería.

Ha de recordar, estimado lector, que la pasada administración con Gilberto Dévora Hernández varios funcionarios enloquecieron y cobraron a su antojo multas, bodas, permisos de suelo, alcoholes y de sanidad. Obvio, sin pasar por Tesorería. Dicen que en la administración de Pepe (para sus cuates) quien propicie esos malos manejos será… el tal. Salomón.

—-

Profe Coqueto

Las cosas están que arden en la comunidad La Salada, donde una multitud de madres de familia estuvo a punto de linchar a uno de los educadores de un kínder que disque por acoso sexual. Así como lo lee estimado lector.

Claro, todo se dice en los pasillos, no hay una denuncia como tal, pero cuentan que las madres de familia intentaron tomar la justicia por su propia mano. Se enojaron mucho porque una de las pasantes a educadora se tuviera que ir por la situación.

Ah, porque no crea que el acoso fue contra uno de los menores, afortunadamente no. Dicen (en los pasillos) que el profesor acosó a una pasante, quien tuvo que renunciar porque la directora del plantel no quiso levantar del “horrible” hecho. ¡Ups!


Los comentarios están cerrados.