JOSÉ DE JESÚS REYES RUIZ
JOSÉ DE JESÚS REYES RUIZ

Si existe alguien que centra en el cinismo su actuar, ésa sería la clase política mexicana, difícilmente se puede en este país ser político y no ser cínico.

Lo decimos por la respuesta que dio MIGUEL ALONSO a la demanda que interpuso SOLEDAD LUÉVANO ante la PGR por desvíos e irregularidades por más de 300 millones de pesos en el ejercicio de su administración.

Su respuesta fue que era un ataque político, el ex gobernador, fuertemente cuestionado a nivel local y ahora a nivel nacional junto con otros ex gobernadores, tiene el “mérito” de haber sido menos ladrón –digámoslo con todas sus palabras– que otros ex gobernadores priístas.

Primero fue cuestionado en las primeras planas de un rotativo nacional como El Universal, donde muchos pensaron que gracias a la influencia de Ricardo Monreal en este medio se logró el ataque en la primera plana de este periódico durante más de una semana en donde se insistió un día sí y otro también en los actos de corrupción realizados durante el sexenio de quien recientemente dejó nuestro estado para ocupar un puesto en el gabinete ampliado del señor Peña, al frente del Fonatur.

Sólo que ahora fue otro periódico con mucha más credibilidad que saca en su primera plana a ocho columnas la demanda y las pruebas de la enorme corrupción que se dio sobre todo en la segunda mitad del gobierno alonsista, y utilizando el derecho de réplica y mostrando un cinismo extremo, el señor Alonso se defiende diciendo ser víctima de un ataque político y aclarando que no renunciaría al puesto –como muchos lo harían– para ser investigado y asumir su defensa. Esta respuesta salió en un pequeño recuadro, arropado por las acusaciones de corrupción de su hermano, a lo que los editorialistas de Reforma le daban más importancia que a la respuesta del ex mandatario.

Hasta el cartón editorial de Reforma colocó a Miguel Alonso en el cuadro de honor de los ex gobernadores corruptos, y los días que le siguieron se dieron seguimiento de las corruptelas tanto en primera plana como en los contenidos interiores, y otros rotativos como La Jornada se sumaron, como también lo hicieron medios de comunicación electrónicos de radio y televisión.

El punto que quisiera realzar en las presentes reflexiones es la actitud cínica al contestar que estaba siendo víctima de un ataque político, de parte de quien sería la pregunta, ¿cuál es su futuro político?, ¿qué otros puestos quiere alcanzar si ya muchos consideran que el premio de ser designado como parte del gabinete ampliado fue demasiado para pagar sus méritos electorales?, es decir, para premiarlo por haber ganado para su partido las elecciones de este estado dejado de la mano de Dios, y haber nombrado a su sucesor –quien por cierto guarda un silencio que en nada le ayudará a gobernar.

En todo caso quien cargará con las culpas y tendrá que pagar la cuenta será el señor Peña por haber nombrado a alguien acusado de haber permitido la corrupción, haber incrementado –como todos los demás– exponencialmente la deuda y haber dejado aquí y allá obras inconclusas y no prioritarias, dentro de muchas otras linduras.

Unas semanas más tarde de la denuncia inicial, sale la Auditoría Superior de la Federación a difundir las enormes irregularidades de su gestión sobre todo en los ejercicios de 2014 y de 2015 y esto vuelve a ser noticia de primera plana, donde sobresalen las irregularidades en educación y en salud, y se dice cómo utilizó recursos no autorizados hasta de 900 por ciento mayor al permitido para la promoción de su imagen, la de su partido y de quien quedó como sucesor al frente del estado.

Entonces en qué quedamos, un ataque político supuestamente implementado desde la oposición, específicamente desde Morena, o fuego amigo desde las instituciones que supuestamente defienden a los funcionarios afines al régimen priísta.

Vamos, hasta en estas tierras, el gobernador en funciones cuestiona –cínicamente– la basificación de mil 400 empleados que claramente fue realizada como parte de la campaña para lograr su triunfo, y con ello proteger las espaldas de quien terminaba sus funciones.

Por fortuna –para él, no para la sociedad– después de sus declaraciones iniciales ha decidido –o lo obligaron– a guardar silencio y no echarle más leña al fuego, es claro que no renunciará ni lo renunciarán, vamos, si protegen a criminales mucho más pesados como a el ex gobernador de Veracruz, él puede estar tranquilo que nada le pasará.

Pero eso sí, quién sabe en el caso de los funcionarios de su gabinete que están siendo cuestionados con lupa y que pudieran pagar los platos rotos, ser los chivos expiatorios, en la idea de proteger al señor Alonso.

En este mismo escenario –desde mi punto de vista– podemos enmarcar el caso de la señora Margarita, quien públicamente ha manifestado su deseo de ser candidata para 2018 a la presidencia de la República. Esto lo entiendo como cinismo en extremo al haber sido la pareja de uno de los peores presidentes que este país ha tenido en su historia, ¿qué no es responsable?, claro que lo es, ¿qué no pudo haber influido en las decisiones que tomó su esposo?, claro que pudo, pero no lo hizo.

¿Cuáles son entonces sus merecimientos para ser candidata?, haber guardado un perfil bajo en la administración de su esposo contrastando con Martita, haber participado en la política siempre en puestos plurinominales otorgados generosamente por su partido a legislaturas, donde también guardó un perfil demasiado bajo, ser copartícipe de la guerra iniciada por su marido para legitimarse y que ha dejado a este país con más de 150 mil muertos –aceptados oficialmente– o un millón si contamos los que no se cuentan y cientos de miles de desaparecidos.

El endeudamiento y la corrupción incrementada exponencialmente por su cónyuge, quien recibió una deuda de 1.7 billones y la dejó en 5.2. ¿Qué no es la Estela de Luz –de pus– el monumento a la corrupción de un gobierno del que ella fue parte?

Como diría el poeta, ella y su esposo nos heredaron un país de “CUERPOS SIN NOMBRE Y NOMBRES SIN CUERPO”.

UN PAÍS DE FOSAS CLANDESTINAS, UN PAÍS DE UNA VIOLENCIA SIN PRESEDENTES.

¿Éstos son sus méritos?


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