Tomás Mojarro
Tomás Mojarro

El mediocre y el idealista, mis valedores. Uno se integra a la masa y el otro avanza, solo y su alma, en sentido contrario. Tal es la abismal diferencia entre el individuo y la masa, esa sombra de sombras, esa carne de cañón, que en lugar de buscar tácticas y estrategias provechosas para su causa, justísima, se va por el camino facilón de las marchas y plantones, la toma de calles y el bloqueo de carreteras. ¿Es esa la táctica adecuada? ¿Qué dice la historia? ¿Qué dice Erich Fromm, pensador y psicólogo? Gloso aquí algunos de sus conceptos:

Si queremos combatir al Poder oligárquico que maneja el país, autor del brutal gasolinazo con el que se inicia el año, antes que nada debemos entenderlo. “El pensamiento que guiándose por el deseo, se deja engañar a sí mismo, no nos ayudará. Y el reclamar formulas optimistas resultará antiguado e inútil como lo es una danza india para provocar la lluvia”.

Anoche terminé de leer el análisis del estudioso, lo guardé en mi biblioteca, me senté a meditar en su contenido, y aquella desazón. Descorazonado al pensar en las masas de mi país columbré el origen de unas crisis recurrentes tan virulentas que así nos sacuden en los terrenos políticos y de inseguridad pública, de economía familiar y violencia intrafamiliar. Y de repente, rayo en seco que nadie esperaba, ¡el gasolinazo feroz de Peña y congéneres!

¿La razón por la que en la virulencia de la crisis actual no se rebelan las masas? ¿Por qué, en la muy justa indignación que les provocan las desmesuras de la administración pública, desde casas blancas hasta el repentino gasolinazo, pasando por los derroches de los tres poderes de la Unión; por qué, repito, su rebeldía los empuja a la táctica obsoleta de la exigencia, el plantón y la toma de la vía pública? ¿Por qué no se han percatado de que semejante forma de mostrar su exasperación los lleva a aplicar unas formas de lucha que sólo afectan a los perjudicados del tránsito libre por las vías de comunicación? ¿Por qué?

Por el incremento, en primer término, de esos opiáceo que, por mantener a las masas mansas y domesticadas, les apronta el Sistema de poder en la de plasma, principalmente, para diversión y pasatiempo de los “jodidos”, como en su momento declaró el Tigre Azcárraga, opiáceos tales como “diversiones” que van de escándalos de entrepierna y pantaleta de las estrellitas del Gran Canal hasta la repetición machacona de sonsonetes que ventosean letras pésimas y el fomento al licor y otras drogas casi tan perniciosas, como la cocaína y ese clásico pasecito a la red que tiene y mantiene a las masas en su animalada condición de Perra Brava. Mis valedores:

Contemplo el México de hoy, y este amago de depresioncilla. Frente a un paisanaje que se niega a abandonar la mediocridad de la masa qué hacer.

En fin; para que la experiencia rebase el ámbito personal y alcance a todos ustedes, aquí selecciono algunas de las consideraciones del estudioso, por si lográsemos el ejercicio de pensar, difícil para las masas pero no para el individuo, de tal suerte –buena suerte– que a alguno logre aprovechar. Dice:

Los sistemas fascistas, los gobiernos autocráticos, los partidos políticos y los organismos sociales y religiosos, todos giran alrededor de un solo eje: las masas, de las que dice Antonio Machado, pueden ser ametralladas impunemente. Masas que para el socialismo utópico sólo sirven para gobernar, y sólo para ser gobernadas, según el capitalismo. (Sigo mañana.)


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