FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

2016 el año que se va

 

El 2016 no pasará a la historia por haber sido una excelente oportunidad para hacer las cosas mejor. Y miren ustedes, estimados lectores, que sigo sin entender la razón por la cual los seres humanos dejamos escapar la oportunidad de hacer de cada año algo maravilloso. Es en serio, cada año se hacen una serie de propósitos que jamás se cumplen o cumplimos; aseguramos que el próximo año seremos mejores y la verdad es que, los 365 o 366 días del año, sale la bestia que llevamos dentro y arruina nuestras buenas intenciones.

Y eso va para todos. Nos salen con que ya no habrá gasolinazos e iniciamos el Año Nuevo con un inmoral incremento en el precio del combustible; nos avisan que no habrá más endeudamiento y los primeros días de enero nos dan la noticia de que se pidió otro préstamo bancario, para pagar los intereses de otros préstamos bancarios. Nos aseguran por la virgencita (la que sea) que no habrá corrupción y que los salarios de los funcionarios públicos serán congelados y el primer acuerdo de los cabildos (la mayoría) es el aumento de sus emolumentos. Digo ¿a qué cabrones estamos jugando?

Se supone que en 2016 ya no se iban a autorizar posadas en el gobierno, con cargo al erario público, pero resulta que siempre sí, pero nomás tantito, pero sin rifas ni bolos (lo que no fue cierto). Sí, en Zacatecas habrá un plan de austeridad, pero no tanta. Como decía Marcos Vargas en la novela de Rómulo Gallegos: “Se es o no se es”. Y aquí en Zacatecas parece que se es, pero poquito. Lo mismo de siempre, los propósitos son para no cumplirse, son para decir que se hace, que se siente la lacerante miseria, pero no podemos dejar una parte importante de la población (la aristocrática burocracia) sin un día de pachanga, para aprovechar y hablar de los logros en escasos días de gobierno y pedirles en buena onda que se pongan las pilas y trabajen en beneficio de todos.

Los propósitos son coyunturales. A principios de 2016 (año electoral que es mejor olvidar por muchas razones), algunos candidatos pusieron Casas de Asistencia o Refugios Temporales para asistir a los jodidos de las inclemencias del tiempo. Un café con galletas marías, una cobija y un rollote. Pero se acabaron las campañas y el espíritu de ayudar al prójimo se fue en el mar de promesas que se destilaron. ¿Ayudar a los pobres? Ni madres, ya no hay campañas (¿verdad Rafa, verdad Chole?). Pero existe el propósito de que si vuelven a ser candidatos, hace un chingo de frío y hay nevadas, ahí estarán sus refugios (previa presentación de su credencial para votar).

Los propósitos son de clase. Mientras miles tienen como propósito vivir, sin morir de hambre en el intento, otros tienen como propósito hacerse ricos en la primera oportunidad (o hacerse más ricos). Los jodidos con salario mínimo deberán arreglárselas para sobrevivir con 80 pesos diarios; los nuevos ricos buscarán alguna zona residencial para hacer una mansión y vivir con las comodidades que da la impunidad y la corrupción. Unos andarán con la terrible preocupación de encontrar empleo o aventurarse en el sueño americano (valiéndoles madre las bravuconadas de Mr. Trump), otros peleando a muerte sus herramientas legislativas y sus mejores bonos en los cabildos.

Terminamos 2016 con una alarmante crisis económica, política y social. Con una peligrosa crisis ética en nuestros gobernantes, más preocupados por protegerse entre ellos que por enfrentar los problemas que vive Zacatecas. Ojalá que entre nuestros funcionarios públicos de primer nivel (en los tres poderes formales) haya por lo menos uno que tenga como propósito de Año Nuevo, hacer las cosas con honestidad. Y si de pasada se bajan el salario, estaría a toda madre. No le saquen, neta que les vamos aplaudir. ¡¡¡PIDO UN APLAUSO!!!


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