RENÉ FERNANDO LARA CERVANTES
RENÉ FERNANDO LARA CERVANTES

Los esfuerzos de adaptación y mitigación contra el cambio climático quizá enfrentan su mayor desafío en el sector energético, sobre todo en lo que concierne al petróleo, donde la industria muestra férrea resistencia a grado tal que un grupo de los banqueros y reguladores más poderosos del mundo invitan a las compañías petroleras a ser más previsoras con los riesgos asociados a contingencias climáticas.

De acuerdo con The New York Times, un conjunto de expertos del Grupo de los 20 (G-20) les recomienda incluir el costo de estos riesgos en sus estados financieros, para evitar una crisis que pueda llevarlas a la bancarrota, principalmente al considerar que para contener el incremento en la temperatura del planeta la mayoría de las reservas de carbón, petróleo y gas deberían mantenerse intactas.

Según Nicholas Stern, experto en economía del cambio climático y académico de la London School of Economics, los costos asociados al calentamiento global se subestimaron respecto a lo estimado en 2006. Las temperaturas han aumentado más de lo esperado en los últimos 10 años y el hielo del Ártico se derrite con mayor rapidez. Stern añadió que los próximos 20 años serán cruciales para el planeta, ya que en 2050 el 70 por ciento de la población vivirá en las ciudades y la demanda de energía crecerá 40 por ciento, esto significa un incremento en la infraestructura que deberá ser capaz de mitigar los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero.

No obstante, la tecnología también ha progresado más de lo esperado, logrando que el costo de algunas energías renovables, sistemas de almacenamiento de energía y materiales sostenibles sea menor haciéndolos más competitivos.

En este sentido y dada la tendencia mundial a la urbanización, destaca más la sustitución de combustibles fósiles por energías alternativas en la industria y el transporte, un tema sobre el cual la voluntad política ha tenido altibajos, aunque ha mostrado progreso. Un ejemplo serían los esfuerzos del expresidente Barack Obama, quien prohibió las exploraciones de gas natural y petróleo en los océanos Atlántico y Ártico, como medida para proteger al ambiente de su sucesor Donald Trump, quien cuestiona la existencia del cambio climático y refuerza su preferencia por el uso de hidrocarburos con el nombramiento de Rex Tillerson, director ejecutivo de Exxon, la petrolera más grande del mundo, como secretario de Estado.

Por fortuna, de acuerdo con The New York Times, en Estados Unidos algunos gobiernos estatales y locales mantienen su compromiso con sus políticas de reducción de emisiones como medida de mitigación del cambio climático, a pesar de la tendencia de la nueva administración federal, la cual, por el momento, no tiene el poder de bloquear esas iniciativas.

En el caso de México, los esfuerzos gubernamentales locales para mitigar el cambio climático están mermados por su escasa capacidad financiera, falta de autonomía y de voluntad política; asimismo, desde la esfera federal, la reforma energética parece privilegiar la explotación de hidrocarburos y el uso de combustibles fósiles, lo cual es alarmante, sobre todo, ante la creciente urbanización del país y el uso intensivo del transporte automotor.

Queda claro que la gasolina es un insumo vital para la economía mexicana y una importante fuente de ingresos del erario; sin embargo, en términos ambientales, eso impone costos elevados al intensificar la contaminación del aire, además de exprimir a los contribuyentes con cada incremento en el precio, sin ofrecerles sustitutos más accesibles y ecológicos de ese combustible o mejores opciones para el transporte. Esto es razón suficiente para impulsar acciones locales y crear novedosas alternativas en transporte y energía; pues, como puede apreciarse, son cruciales para el desarrollo sustentable y como contrapeso de la administración federal.

lararene83@yahoo.com.mx


Nuestros lectores comentan

  1. Gabriel Aguilar Mendoza

    México, se ha auto bloqueado, porque tiene el mismo problema que otros países del mundo, excepto que esos países tienen sus gasolineras y México pudiendo tenerlas, las dejó de lado, por lo que ahora depende de la gasolina desde el exterior, al precio que se la den y eso está muy mal desde el punto de vista de su economía. En esas condiciones, las fieras del comercio exterior, le han clavado sus garras a México justamente en la yugular y será muy difícil que lo suelten.

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