KAREN CALDERÓN/NTRZACATECAS.COM
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Bernardo Cabral del Hoyo, cronista de Guadalupe, junto a Salvador Moreno Basurto, historiador de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), por el 310 aniversario de su fundación, contaron a NTR Medios de Comunicación un poco de la historia del Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe, así como la llegada de Fray Antonio Margil de Jesús, el 12 de enero de 1707.

El colegio fue una institución que sirvió para la evangelización de infieles y la atención espiritual de fieles, pues también era formadora de ciudadanos, primero para la corona española y luego para la joven nación mexicana.

Fue fundado en 1676, cuando la familia de don Diego de Melgar donó una ermita dedicada a la Virgen del Carmen, así como los terrenos necesarios para la construcción de un santuario para la Guadalupana, que se terminó en 1681.

Este santuario se ofreció a los frailes franciscanos para establecer un convento de recolección; no obstante, la misma orden construyó el Colegio de Propaganda Fide de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas.

La fundación del claustro se realizó por iniciativa de fray Antonio Margil de Jesús en enero de 1707, y la Villa de Guadalupe fue poblada en 1797, cuando se establecieron viviendas alrededor del convento.

En 1798, reconstruyeron haciendas de beneficio como las de Bermúdez, Begonias y del Carmen, al noreste de la población, cerca de Tacoaleche.

En 1891, don Antonio García inició la construcción de la casa grande, concluida en 1895, donde existe un conjunto de vistosos silos, que parecen grandes piloncillos, y sirvieron de almacén de granos en la época porfirista.

Durante la expedición de las Leyes de Reforma, en 1859, el inmueble del convento fue cedido al gobierno de Zacatecas.

Durante varios años, el edificio funcionó como vecindad, caballeriza y fábrica de cerillos; pero posteriormente algunos frailes regresaron a ocupar los claustros.

En la actualidad, sus instalaciones albergan el Museo de Guadalupe, que ocupa gran parte del edificio y cuenta con uno de los acervos artístico más grandes del país, pues se exhiben, en 27 salas, más de 300 cuadros de los pintores más relevantes de la Nueva España.

También se exhiben objetos y figuras del ex Colegio, así como una biblioteca con volúmenes de los siglos 16 al 19.


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