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Washington.- El senador Jeff Sessions se presentó como un fuerte protector de la ley y el orden durante su primera audiencia de confirmación como Fiscal General ante el Congreso, y enlistó reprimir la inmigración ilegal, la violencia con armas y el azote del terrorismo extremista islámico como sus prioridades en el cargo.

En declaraciones que evocaron la retórica usada en campaña por Donald Trump, Sessions habló de un país que lucha contra el torrente de drogas ilegales que cruzan la frontera, el aumento de la delincuencia violenta en las ciudades y la baja moral de la Policía.

“Estas tendencias no pueden continuar. Es un derecho civil fundamental sentirse a salvo en el hogar y la comunidad”, afirmó el senador republicano de Alabama, quien mañana tendrá una segunda audiencia.

“Será mi prioridad confrontar estas crisis de manera vigorosa, efectiva e inmediata”, subrayó.

Además, dijo que no objetará ponerle fin al alivio migratorio que protege de la deportación a casi 800 mil inmigrantes traídos a Estados Unidos sin autorización cuando eran niños.

“Esa sería una decisión que debe ser estudiada y con la que él necesita estar de acuerdo”, respondió Sessions refiriéndose al Presidente electo.

“Sería constitucional poner fin a esa orden ejecutiva y el Departamento de Justicia no objetaría una decisión para abandonar esa orden”, agregó.

Sessions ha sido una de las voces más críticas en el Senado a la política migratoria del Presidente Barack Obama, quien en 2012 emitió una orden ejecutiva que creó el programa de alivio migratorio conocido por sus siglas en inglés DACA.

Ante una pregunta del senador republicano Lindsay Graham sobre el futuro de los beneficiarios del programa una vez que se anule, Sessions respondió que cada una de las millones de personas que han emigrado a Estados Unidos sin autorización han producido preocupación humanitaria, lo cual es particularmente cierto con niños.

Sessions no precisó si el fin del DACA sería con la emisión de una nueva orden ejecutiva anulándolo o con la decisión de no renovar el beneficio migratorio de dos años de duración cuando expire.

El nominado a Fiscal Federal fue cuestionado por el presidente del comité Chuck Grassley si haría frente a Trump de no concordar con alguna de sus acciones, a lo que respondió afirmativamente.

“Estaría listo para renunciar si me pidieron hacer algo particularmente ilegal”, abundó.

En materia política, prometió recusarse de cualquier investigación que pudiera iniciársele a la demócrata Hillary Clinton debido a declaraciones que él hizo durante la campaña.

Trump había dicho que nombraría a un fiscal especial para investigar el uso de un servidor privado por Clinton, pero luego se retractó.

El FBI y el Departamento de Justicia desistieron de presentar cargos el año pasado.

Sessions, cuya designación como juez en 1986 se vio frustrada por denuncias de declaraciones racistas, trató de abordar ese temor al decir que comprende la historia de los derechos civiles y el horrendo impacto que la discriminación implacable y sistemática y la denegación del derecho al voto ha tenido sobre los hermanos y hermanas afroestadounidenses, y que ha sido testigo de ello.

Varios manifestantes, algunos con túnicas del Ku Klux Klan, interrumpieron repetidamente la declaración de Sessions.

“¡No a Trump, no a un Estados Unidos fascista, no al Ku Klux Klan (KKK)”, gritaron tres manifestantes que fueron sacados a la fuerza por agentes de seguridad de la sala del comité judicial del Senado, donde se celebra la audiencia.

La nominación de Sessions ha generado un gran malestar entre organizaciones como la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU) que consideran racista al senador y critican las duras posturas en inmigración que ha defendido durante sus 20 años en la Cámara alta.

Gran parte de los manifestantes que protestaron hoy en la audiencia de Sessions estaban vestidos de rojo y rosa y pertenecen a la organización pacifista “Codepink”.

Al inicio de la audiencia, la senadora demócrata de California, Dianne Feinstein, reveló haber recibido cartas de más de 400 organizaciones, más de mil 400 abogados y de más de mil estudiantes de leyes, preocupados si Sessions es la persona apropiada para aplicar la ley de manera justa.

“Hay mucho miedo en este país, especialmente de la comunidad afroamericana. Hay mucho miedo de lo que puede traer la administración Trump”, refirió.

El presidente del Comité, el republicano de Iowa, Charles Grassley, un amigo de Sessions durante los 20 años que han compartido en el Senado, apuntó que la audiencia se prolongará el tiempo necesario y está prevista una segunda sesión el miércoles.

El senador demócrata de Nueva Jersey, el afroamericano Cory Booker, planea convertirse mañana en el primer senador que actúa como testigo en contra de un nominado presidencial.


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