DANTE GODOY
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Guadalupe. En los cuadrantes de vigilancia del municipio de Guadalupe se han detectado al menos siete pandillas de sujetos que se dedican a robar a transeúntes y casas-habitación, además de alcoholizarse y consumir enervantes en la vía pública.

Pandillas como Los Moscos delinquen en el Barrio de Santa Rita, mientras que en Villas de Guadalupe se localiza Los Villanos 13, cuyos miembros disputan el territorio contra Los Ponys y, en menor medida, en la colonia Tierra y Libertad, en sus tres secciones.

La Dirección de Seguridad Pública de Guadalupe, a través del coordinador operativo, Luis Eduardo de Jesús Ávila Varela, en conjunto con su grupo de acción, realiza trabajos de inteligencia para disolver esas agrupaciones, que son identificadas como de “cholos”.

“Lo que hacemos al llegar con las patrullas es persuadir a los implicados a que se vayan a sus casas; en caso de que se llegue a la confrontación, lo que hacemos es neutralizarlos y se procede a una revisión de sus pertenencias; generalmente les encontramos vegetal verde con las características de la marihuana”, explicó.

De acuerdo con el coordinador policiaco, los principales actos que cometen las pandillas se refieren a vandalismo, pintas de muros con grafiti y destrucción del patrimonio público.

Para disputar un territorio, añadió, en el que se controla el derecho de vía de los habitantes para ingresar a la colonia, estos grupos se convocan mutuamente a lo que denominan guerra de barrios, “y el grupo que sale victorioso toma el poder del bajo mundo, donde se mueven drogas, principalmente”.

La manera de canalizar a los reincidentes por estos hechos, comentó Luis Eduardo Ávila, es trasladándolos a centros de rehabilitación, donde son tratados por adicciones.

En las pandillas, la edad promedio de iniciación de sus integrantes oscila entre los 9 y 10 años, hasta que alcanzan la mayoría de edad.

Ávila Varela expuso que, a los 18 años, los sujetos ya arrastran un historial de incidentes, pues se ven involucrados en agresiones, robos e incluso asesinatos, en agravio de la población u otras pandillas.

Estrategias

Ávila Varela afirmó que el número de pandillas de “cholos” ha bajado considerablemente en Guadalupe, y destacó que se logró erradicar a dos de estos grupos: Los Ojos Rojos y Jetones.

“Conforme fueron creciendo, los encarcelaron por la acumulación de infracciones; otros, desgraciadamente, perdieron la vida”, ratificó.

Subrayó que la estrategia a seguir son los operativos de reacción rápida, que se llevan a cabo con una periodicidad corta, lo que motiva a que los sujetos no vuelvan a reunirse con frecuencia y, de esta forma, planeen actos fuera de la ley.

Esta acción abarca a los limpiaparabrisas, a quienes se les sugiere que se retiren de los cruceros.

“Contamos con unidad de pacto familiar; las familias acuden a que les ayudemos con sus hijos y les brindamos el apoyo de trasladarlos a un centro de apoyo contra las adicciones”, afirmó Luis Eduardo Ávila.

En muchos de los casos, agregó, los jóvenes empiezan a drogarse en la vía pública e incluso efectúan actos vandálicos en contra de los automovilistas.

“Hay menores de edad que los traen pidiendo (dinero) los padres; lo que hacemos es saber dónde se meten estos niños para analizar la situación y que no se extienda más. Se trabaja con el Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (SMDIF) para canalizarlos a su unidad y que, en vez de pedir, que estos niños vayan a la escuela”, remarcó.

Su origen

El origen de las pandillas de “cholos” se remonta a 1970; tiene influencia directa del movimiento chicano de los años 60, que surgió como un movimiento de resistencia e identidad nacional; se marca, sobre todo, en grandes ciudades del norte de la República Mexicana, como Tijuana, Nogales y Monterrey.

Después se extendieron al este de Los Ángeles, donde la población latina, en específico mexicana, encontró asentamiento.

La vestimenta de los cholos se caracteriza por los pantalones de mezclilla más grandes de lo normal, acampanados, con el tiro hasta la mitad de la rodilla y pisando la bastilla.

Usan tatuajes de figuras de santos y, en su mayoría, de la virgen de Guadalupe, a la que consideran su santa patrona.

Portan camisa de tirantes blanca o jersey deportivo de equipos de futbol americano o basquetbol, e incluso algunos prefieren mostrar el torso desnudo para lucir sus tatuajes.

Se caracterizan por la violencia en sus acciones en contra de la sociedad y, generalmente, utilizan armas blancas para perpetrar robos; también suelen usar nudilleras de acero, cadenas y tubos de metal.

Los enfrentamientos entre pandillas suelen ser crueles, ya que para defender el territorio, llegan a cometer homicidios, con lo que hacen honor a su mote o nombre de grupo.

GRUPOS IDENTIFICADOS:

Los Moscos

Ubicación: Barrio de Santa Rita, centro de Guadalupe

Ilícitos: robo a transeúntes, a casas-habitación y contrabando de drogas

Los Villanos 13

Ubicación: Villas de Guadalupe

Ilícitos: Cobro de derecho de vía, robo a casas, tráfico de drogas

Los Ponys

Ubicación: Villas de Guadalupe

Ilícitos: Disputa de territorio con Los Villanos 13, robos con violencia, asaltos a comercios y venta de drogas

Los Ojos Rojos

Ubicación: Colonia Tierra y Libertad

Ilícitos: Disputa de territorio con Los Jetones, robo a transeúntes, hurto a viviendas y tráfico de estupefacientes

Pandillas sin asignación de nombre

Ubicación: Colonias Las Flores, Villa Nápoles y Solidaridad

Ilícitos: Robo a peatones, cobro de derecho de vía, asaltos con arma blanca y consumo de drogas


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