ALBERTO CHIU | NTRZACATECAS.COM
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Con un posicionamiento parcial, ayer los diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y sus aliados, los del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Partido Nueva Alianza (Panal), ofrecieron una conferencia de prensa para manifestarse en torno a la notificación recibida de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la controversia constitucional sobre el llamado “impuesto ecológico”.

A nombre de los diputados de esas bancadas, las oficialistas, el diputado priísta Carlos Peña Badillo dio lectura a un documento que se distingue por ser sumamente retórico, plagado de lugares comunes y recursos de oratoria propios de un concurso, en el que difícilmente se puede encontrar una postura política de avanzada, y que por el contrario sí plantea una acusación contra miembros del gremio minero, por sus manifestaciones que “agreden a la ciudadanía”.

“Grupos de choque”, les llamó a los mineros sindicalizados que se han manifestado contra el impuesto, y de acuerdo con algunos analistas le puso un poco más de pólvora a la ya de por sí explosiva situación en la que se encuentran en la relación con los mineros de Carlos Pavón Campos. Pero se curaron en salud, pues.

En su mensaje, Peña Badillo, quien se puso además a ponderar y casi a dar clases de Derecho Constitucional, nos recordó uno que otro pasaje orgánico y estructural del federalismo y abundó con nociones de equilibrio republicano de los Poderes, y pareciera que todas estas consideraciones tuvieran como objetivo ¡darle una federalista y republicana repasada al presidente Enrique Peña Nieto! O qué, ¿hay alguien más que haya interpuesto una controversia?

Más aún, señaló que hay voces que pretenden “sembrar un distanciamiento” entre el gobierno de la República y el gobierno estatal, como si una controversia constitucional no fuera ejemplo claro de ello, a pesar de que menospreció el valor de la controversia al considerarla sólo como un “instrumento” para dirimir diferencias entre las competencias de ambas esferas. ¿Luego cómo debemos entenderla? Por supuesto que hay un distanciamiento, y que no es fruto de que la gente lo diga, es evidente. Pero se curan nuevamente en salud.

El diferendo servirá, eso sí, para definir quién es responsable de regular sobre la remediación ambiental, por ejemplo. Pero mientras tanto, los diputados del PRI, Verde y Panal están seguros de que tienen la razón, a pesar de que la votación mediante la que aprobaron las leyes de Ingresos y de Hacienda fueron también votadas en contra por la oposición.

Y ya en cuanto al impuesto específico, los diputados insisten en que se trata de una medida que no pretende afectar la generación de empleos ni el desarrollo económico, y que además lo que se grava no es la extracción de minerales, pues para eso existe ya un “impuesto minero”, sino que se carga el impuesto a la industria “contaminante”, sobre lo que no hay legislación estatal.

Pero tampoco hay legislación ambiental suficiente, como ya lo hizo saber la delegada de Profepa, además de que ya existen también, a nivel federal, regulaciones concretas sobre emisiones contaminantes que, por si fuera poco, están en concordancia con legislaciones internacionales generalmente aceptadas en la mayoría de los países donde hay gran industria.

Con discursos o posturas grandilocuentes, que no exploran otras salidas que podrían encontrarse por la vía política, los diputados poco lograrán. No más allá de quedar en ridículo, al mayoritear leyes que por más buenas intenciones que tengan, no están debidamente consensuadas ni acordadas con quienes se verán directamente afectados.

Han iniciado ya su siguiente período ordinario de sesiones, y ahora están en el ojo del huracán. Ojalá que prevalezca efectivamente el ejercicio de la política de altos vuelos, y no solamente los caprichos de querer agradar a unos cuantos.


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