Como por arte de magia, o más bien como producto de incomodidades, dicen los chismosos, ayer se oficializó la salida de Salvador del Hoyo de la oficina de Comunicación Social del Congreso del Estado.

Está bien que tener treinta patrones no ha de ser nada fácil, sobre todo cuando cada uno quiere mandar nomás lo que les conviene, pero, según los chismosos, hay más razones detrás de su salida, que solamente la de buscar mejores horizontes.

Los lenguas largas del Congreso aseguran que todo se debe a que bajita la mano ya están arreglando… perdón, estableciendo convenios con algunos medios de comunicación, pero que algunos diputados los quieren manejar a su conveniencia. ¿No que no hay dinero?

Por cierto que, hablando de la comunicación social del Congreso, ahora resulta que quienes se quedaron a cargo vienen muy sabrosos y creativos, y en su primer boletín ya hasta le cambiaron la nomenclatura a un partido.

Mientras mucha gente, desde hace mucho tiempo, conoce al Partido Nueva Alianza como el “Panal”, ahora en el boletín de la Legislatura se refieren a su bancada como la del “PNA”. ¿A quién le habrán consultado?

Y es que por más que quieran innovar, quizá no se dieron cuenta de que esas siglas se pueden leer como “Pena”. Así que se verán bastante chistosos los que se refieran a esos diputados como la “bancada del Pena”. ¡Qué pena!

Parece que volvió a las andadas el titular de la Secretaría del Medio Ambiente en el estado, el verdísimo Víctor Armas Zagoya, cuando se le volvió a preguntar sobre su postura acerca de la controversia constitucional del Presidente contra el “impuesto ecológico”.

Ahora dijo que el presidente Enrique Peña Nieto tiene todo su apoyo… pero que ojalá la Suprema Corte le dé un resultado favorable al Estado. O sea… ¿cómo? No explicó cómo una respuesta positiva a cualquiera de las partes pueda ser positiva para la otra.

Pero, más aún, luego dicen que se asumió como vocero del estado, y que dijo que Zacatecas no le respondía a Peña Nieto porque respeta “su labor al frente del país”. No, bueeeno, ¿qué mejor ejemplo de querer quedar bien con todos? Como dice una cosa, dice otra…

Quién sabe a quién se le habrá ocurrido, pero quizá fue una puntada “cuaresmeña” eso de llamar al tianguis que se instala para la venta de pescados y mariscos de esta temporada, como “El Tianguis del Mar”.

Más de un chismoso chistosito asegura, en las calles de la capital, que es todavía un resabio del sexenio pasado, como para que no se nos olvide que quien mandaba –y dicen que todavía manda– es MAR. O sea, Miguel Alonso Reyes. ¡Ups!

Bueno, bueeeno, le podrían haber puesto cualquier otro nombre, pero eligieron ése y ya está. Y no es que la gente no quiera a Alonso Reyes, pero sí hay muchos que todavía le reclaman haber dejado en precaria situación al estado. Oliendo a pescao… ¡fuchi!


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