ALBERTO CHIU | NTRZACATECAS.COM
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Es interesante ver cómo en esta ocasión fue el obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, quien en su tradicional conferencia de prensa dominical señaló que las autoridades están rebasadas. Y no sólo las autoridades civiles, sino también las eclesiásticas y todas aquellas con algún grado de responsabilidad sobre la ciudadanía. Rebasadas por los conflictos actuales.

A donde quiera que volteemos, en efecto vemos cómo las instituciones (en general) enfrentan situaciones que se salen de su control, principalmente en las instituciones públicas, en lo relacionado tanto a la inseguridad como a la corrupción, con la consiguiente impunidad en ambos casos.

Ya sea en el ámbito de la educación, donde tenemos a subsistemas educativos y a la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) en permanente crisis financiera, o donde faltan permanentemente los recursos para cubrir el llamado “déficit educativo” con los maestros, o donde nos encontramos con un montón de irregularidades en la administración de las dependencias relacionadas al ramo, la crisis es de un tamaño increíble y la autoridad está rebasada, en efecto.

Ya en el ámbito de la inseguridad, todos los días nos enteramos de asesinatos, secuestros, levantones, robos, asaltos, agresiones, etcétera, sin mayor ataque a esta situación más que el reiterado discurso de “la prevención”, otorgando pláticas en escuelas, pero sin claridad alguna en las medidas de contención o de combate a dichas situaciones. Si acaso, se observa una estrategia de reacción (tardía) cuando ya todo pasó. Y de ahí en adelante, la procuración de justicia parece también dormir el sueño de los justos. Rebasados.

Y qué decir de la administración pública en general, donde por años hemos escuchado historia tras historia de corrupción, de cobro de moches, de pago de diezmos, de contubernios con grupos particulares de la construcción, de arreglos y acomodos para beneficiar sólo a unos cuantos (muchas veces incluso familiares de los servidores y funcionarios), y de pronto cuando se promete en el discurso la lucha contra todo ello, no se encuentra ni un sólo elemento para juzgar y sancionar aquellas conductas de las que todo mundo sabía. Como si hubieran desaparecido de repente las evidencias, o nunca existieron, y todo mundo tan campante. Rebasados totalmente.

No hace mucho, a través de NTR Medios de Comunicación se informó acerca de una situación terrible que se había “descubierto” en varias escuelas secundarias de la entidad: la práctica de la prostitución entre jovencitas, que lamentablemente la autoridad también pareció minimizar y querer matizar de una y otra manera, como si no fuera un problema mayúsculo.

Ahora, gracias a las cifras de la Secretaría de Salud de Zacatecas (SSZ) y el Consejo Nacional de Población (Conapo), nos enteramos de que nuestra entidad ha vuelto a repetir en los primeros lugares de embarazos en adolescentes, y tan sólo en lo que va de 2017, la instancia de salud tiene registrados ¡240 embarazos en menores de edad! ¿Nos habrá rebasado ya también esta situación? Ojalá no, ojalá todavía estemos a tiempo de hacer algo.

Tal como señalaba el obispo en su entrevista dominical, no es que la autoridad solita pueda con el problema. Ni la autoridad eclesiástica, ni la civil. Es la sociedad en su conjunto la que tiene (tenemos) que hacer algo para evitar que cifras como éstas sigan creciendo, pues no sólo se trata de un problema cultural, sino de falta de atención. Igual que lo que sucede con la educación, con la seguridad, etcétera.

¿Reconocerá también la autoridad civil que está rebasada por las circunstancias? Como dicen en el caso de los enfermos de alcoholismo, el primer paso es reconocer que se está mal, para poder encontrar un camino de solución, y luego, a poner manos a la obra. No se vale ya que nos siga diciendo el gobierno que no pasa nada, que estamos relativamente bien comparados con estados donde están peor, que aquí todo es diferente…

Quizás en efecto sea responsabilidad de todos poner un granito de arena en cada problema, pero es responsabilidad de ellos, de quienes gobiernan, poner ejemplo.


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