ALBERTO CHIU
ALBERTO CHIU

Revisemos de nuevo lo que ya sabemos: entre las labores del Ejército Mexicano no está la de

servir como policías para los asuntos de seguridad pública. Esa responsabilidad es de la

autoridad civil y, sin embargo, día a día comprobamos que, lamentablemente, nuestras

corporaciones están mucho muy lejos de poder cumplir con su trabajo.

Sabemos que no hay elementos suficientes en las corporaciones municipales; que hay

demarcaciones que incluso cuentan, casi como si fuera un adorno, con un solo policía

municipal para cuidar (si es que se puede decir así) a todo un municipio; que en las

corporaciones como la Policía Estatal Preventiva también se cuecen habas y no hay suficiencia

de elementos, a pesar de la campaña constante de reclutamiento.

Sabemos que muchos de los que intentan ingresar a la fuerza, por ejemplo, son rechazados,

finalmente, en los exámenes de control y confianza; y que, por si fuera poco, en hechos

delictivos nos hemos topado con elementos que han pasado este examen, pero, increíblemente,

delinquen hasta que son detenidos.

Sabemos que las policías municipales son, quizás, el eslabón más débil de la cadena, que les

urge equipamiento, preparación, capacitación adecuada, armamento, respaldo de los alcaldes,

etcétera. Sabemos todo eso.

Ayer, prácticamente con más de 120 muertos a cuestas desde que arrancó este año, finalmente,

el mandatario Alejandro Tello Cristerna afirmó en entrevistas que elevará la solicitud al

gobierno federal para que apoye con más fuerzas federales, y muy seguramente también hará lo

propio con elementos del Ejército Mexicano, que, aunque suene repetitivo, no tiene las labores

de policía, pero parece ser una de las pocas instituciones en el país que responde con

efectividad ante hechos como el ocurrido ayer en Jerez de García Salinas, donde repelieron el

ataque de unos delincuentes y lograron detener a varios de ellos y decomisar armas.

Una parte de la petición al gobierno de la República, según adelantó Tello Cristerna, incluye la

solicitud de más recursos, más dinero para tener más elementos locales, y la otra parte sería la

solicitud de más elementos federales y del Ejército, de las Fuerzas Armadas. ¿Se logrará con

ello traer la paz a Zacatecas? Es una pregunta que todos nos hacemos.

Por lo menos ya hubo un reconocimiento explícito, al iniciar el tercer mes de este año y casi el

sexto de su gobierno, de que la situación en materia de inseguridad en Zacatecas –al igual que

en todo el centro y norte del país– es preocupante. Y mucho.

Está pendiente todavía la posible alerta de género solicitada por organizaciones de la sociedad

civil debido al reciente aumento en el número de mujeres asesinadas en la entidad; está por

verse también cómo y cuándo rendirán frutos las tareas y campañas de prevención en curso; y

al interior del gobierno se comienza a mencionar, insistentemente, la posible salida del actual

secretario de Seguridad Pública de Zacatecas, el general Froylán Carlos Cruz, luego de que casi

ni aparece públicamente para hablar de estos asuntos.

Como quiera que sea, la acción de los militares de ayer en Jerez deja nuevamente constancia de

que al menos ahí hay una respuesta efectiva y rápida… pero no es lo ideal.

Independientemente de los llamados constantes a que el Ejército regrese a los cuarteles, en

Zacatecas las acciones castrenses han dado, en general, buenos resultados. Pero no es su tarea,

insisto, y no debemos esperar que lo sea.

Así que si el gobierno del estado empezará a pedir mayor presencia de las fuerzas federales y

del Ejército, ojalá, efectivamente, no se use como pretexto para evadirse de ésta que es su

propia responsabilidad, y que siente las bases para generar confianza en la ciudadanía en esta

materia, que tantos dolores de cabeza da a los zacatecanos, y que fue esgrimida como bandera

electoral para hacerse del poder. Como siempre, una cosa es la que se promete y otra, la que se

puede cumplir.


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