SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

“Los accidentes no suceden: son causados”

Anónimo

Mario Delgado, el senador electo por el PRD que hoy milita en Morena, cuestionó el 7 de marzo las fotomultas de Ciudad de México. “Me parece –dijo– que es simplemente un negocio […], que no beneficia en nada al tráfico ni a la seguridad de los capitalinos”. No puede continuar, dijo, “el atraco que están cometiendo contra los capitalinos”. La senadora panista Mariana Gómez del Campo declaró a su vez: “no es que estemos en contra de la movilidad. Estamos en contra de un Reglamento de Tránsito que no ha servido para prevenir, sino para enterrarle el diente a los capitalinos”. Los dos senadores “clausuraron” ayer, de manera simbólica, varias cámaras de vigilancia.

Espero que ni el senador Delgado ni la senadora Gómez del Campo tengan que conducir un automóvil en Estados Unidos, Canadá o Europa occidental. Si piensan que podrán violar los límites de velocidad como en México porque no hay agentes alrededor, se darán cuenta de que las cámaras de vigilancia son ubicuas. Ser senadores mexicanos no les evitará pagar una multa.

Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de Ciudad de México, ha señalado que mientras no concluya el proceso legal contra las fotomultas éstas se seguirán aplicando. El nuevo Reglamento de Tránsito y las cámaras de vigilancia han sido útiles, afirma, porque han evitado accidentes y han salvado vidas.

Las fotomultas sí cumplen con una función disuasoria. Es muy común que los automovilistas violen los límites de velocidad si no ven a agentes de tránsito. Cuando hay cámaras y radares, se ven obligados a disminuir la velocidad de manera automática. La fórmula ha comprobado su éxito a nivel internacional desde hace muchos años.

El juez octavo de distrito en materia administrativa, Fernando Silva García, emitió una resolución contra las fotomultas que tiene varias vertientes. Por una parte, cuestionó “los incentivos negativos” del sistema para privilegiar los cobros y ganancias de la empresa operadora antes que “la seguridad jurídica de los ciudadanos”. También dijo que el sistema no está otorgando el derecho de audiencia previa al presunto infractor. “Una foto es sólo un indicio”, señaló, y no puede llevar a una sanción automática.

Ninguna ley, en efecto, puede eliminar la garantía de audiencia que establece la Constitución. El presunto infractor debe tener la posibilidad de presentar sus argumentos si considera que no ha cometido la falta. Es importante verificar que el sistema realmente funciona bien. Una de las razones por las que en otros países nadie cuestiona las fotomultas es porque hay plena confianza de que sólo recaen sobre infractores.

En México las fotomultas son rechazadas aun si se aplican a infractores. Los usos y costumbres han creado la idea de que los mexicanos tenemos el derecho de violar los reglamentos y que las fotomultas son una barrera para gozar de ese presunto derecho. Los senadores están asumiendo una posición cuestionable al defender el derecho a violar la ley sin sanción.

El nuevo reglamento capitalino no es perfecto, como no lo es ninguno. Es positivo que se identifiquen partes inadecuadas y se propongan mejoras. Pero cuestionar las fotomultas, que son la única manera de lograr un respeto sistemático a los límites de velocidad y otras reglas, es un despropósito.

Entiendo que los senadores quieren votos, pero ¿qué harán cuando haya muertes porque los automovilistas consideran una vez más que tienen derecho de violar los límites de velocidad? ¿Asistirán a los funerales de las víctimas? Lo dudo, porque esto no les conseguiría muchos votos.

 

Tácticas de Trump

La empresa Samsung ha decidido mudar una planta de electrodomésticos de México a Estados Unidos. Esto permitirá crear 500 empleos en la Unión Americana. Las tácticas de intimidación de Trump están funcionando.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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