Despensas

Tremendo alboroto se armó hace unos días en la colonia González Ortega. Resulta que llegaron algunos funcionarios a cambiar los famosos vales de garantía (compra de votos) por despensas a los vecinos del lugar.

Recordará usted, estimado lector, que meses atrás, en tiempos de campaña, los candidatos del PRI regalaron tarjetas, conocidas como los famosos vales de garantía, con las que prometían distintos apoyos, como cemento, láminas, enjarres, entre otros. Pero dada la situación de “austeridad” en el estado, se les ocurrió cambiar esos “beneficios” por despensas (grave error).

Cuentan los chismosos que hasta la colonia llegaron una tal Diana Valdez, quien presume ser en Fresnillo la única representante de la primera dama Cristina Rodríguez (Señora de Tello, para las cuatas) y un tal Guillermo Galaviz, quien labora en el ayuntamiento.

 

Error

Ambos funcionarios llegaron a la González Ortega pensando que la labor que les habían encomendado sería pan comido y ese fue su gran error, pues nunca se imaginaron que los colonos se les pondrían al tú por tú y no les entregarían nada.

Dicen testigos de los hechos que Diana Valdez y Guillermo Galaviz prácticamente tuvieron que salir huyendo del lugar, pues la gente estaba muy molesta y más de uno les cerró la puerta en la cara.

Cuentan en los pasillos (de la presidencia, ya sabe) que no es el primer lugar en donde quieren conformar a la gente con una despensa a cambio de los famosos vales de garantía, lo cual tiene muy molestos a los líderes que anduvieron convenciendo a la gente.

 

Desabasto

Otra que también le huye a los problemas es la directora del Siapasf, Laura (ita para sus cuatas) Herrera Márquez, actualmente medio Fresnillo no tiene agua potable y ella ni suda ni se abochorna (mientras no le falte) y se la pasa de lo lindo presumiendo en redes sociales que brinca de fiesta en fiesta.

Es tan caótica la situación del Siapasf que cuando no tienen fugas en las líneas de conducción les fallan los equipos o se los roban y Laurita bien gracias. Dicen los chismosos que Laurita se preocupa más por las mujeres del PRI que por darle agua a toda la ciudad (típico en ella).

Pero que más se podía esperar de ella, si está a cargo de un área que no conoce y que por ser contadora (por no quedarse sin hueso) pensó que la iba a librar. Lo peor del caso es que luego tiene que recurrir a notas aclaratorias, para dar los datos correctos que no sabe.


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