RAFAEL CALZADA VÁZQUEZ
RAFAEL CALZADA VÁZQUEZ

¿En qué estamos mejor a seis meses?

¿Se siente más seguro hoy que hace seis meses?

¿Ya tiene empleo? o ¿mejoró el que tenía?

¿Sus condiciones de vida son hoy mejor que hace seis meses?

¿Las instalaciones de la escuela y la educación de sus hijos es mejor hoy que hace seis meses?

¿Siente mejoría en las condiciones de prestación de servicios de salud?

Solo cinco preguntas de diagnóstico para tener condiciones objetivas para pretender evaluar al gobierno del Estado que cumple seis meses y al que necesariamente necesitamos dar seguimiento, atención, evaluación y rumbo desde la ciudadanía.

En general, la percepción de seguridad de la ciudadanía en el Estado se encuentra en uno de sus más bajos niveles históricos. Se percibe a la policía como un ente ornamental, caro, inútil y poco confiable.

La impartición de justicia especialmente penal, mediante el, ya ni tan, nuevo modelo de juicios orales va camino al fracaso. No se han podido borrar los vicios del pasado y la inversión en policía científica investigadora parece que, o no quieren hacerla, o ni siquiera a quienes han elaborado el presupuesto de egresos de nuestra entidad les ha llegado la noticia que se requiere una cantidad mayor de inversión en éste tema que en armamento y camionetas para la policía.

La capacitación de los Agentes del Ministerio Público sigue pendiente de concluirse.

Con el agravante de que a los abogados litigantes, tanto por recomendación de la representación social, como de los propios juzgadores (versiones en toda la entidad sobran al respecto) se les descalifica para recomendar a los defensores de oficio. (Que ésos, dicen, además de que no cobran – ¿o sí?– si están capacitados, actualizados y son honrados y cumplidos). Total, aparece el resultado de la estrategia gubernamental, como si pretendieran desde la casona del ex hotel francés, ejercer el control absoluto del proceso. Sin entender que para evitar esos atropellos es que precisamente los legisladores establecieron división de poderes. Lo que no abona ni a mejorar la impresión o percepción de mejoría en el sistema de justicia penal cercanamente hermanado de la seguridad pública.

Por otra parte, el empleo no ha iniciado en el crecimiento en la medida y porcentajes prometidos. El seguro social no reporta variantes sustanciales en sus estadísticas y el servicio estatal de empleo oferta casi siempre empleos que los miles de profesionistas jóvenes no quieren asumir por no estar relacionados con su formación profesional –que como dijera la tía del comercial bancario– aunque ese es otro tema.

No hay inversiones que trasciendan en atraer, promover, generar, el asentamiento de empresas y creación de nuevas en las diversas áreas de la economía. Los empleos que las mineras generan de medianos y altos ingresos son para gente de fuera, e incluso muchos empleados de mano de obra genérica son foráneos –lo que nada tiene de malo por cierto, en un estado federal como el nuestro–, excepto porque, de lo que se trata en Zacatecas, es de que los habitantes de este territorio seamos los que tengamos trabajo, seguro, bien remunerado y con acceso a seguridad social.

El comercio no pasa por su mejor momento y los empleos nuevos provenientes de la industria turística no se notan.  Entonces ¿a qué es la apuesta del plan de desarrollo y ejes temáticos y sus programas?

Las acciones de las secretarías de economía y turismo deberían empezar a surtir efectos. Seis meses son ya. Y no se notan, ni siquiera, los trazos o planos de navegación para lograr las promesas de campaña.

También, los estudiosos de la economía saben que hay actividades económicas que detonan el crecimiento y que generan empleo y dispersión del dinero entre el pueblo. Una de ellas quizás la más conocida lo es la industria de la construcción y especialmente la construcción de vivienda. Debe ser pues la obra pública una palanca de fuerza para mejorar el empleo en Zacatecas. Un mecanismo de generar mejores condiciones de vida. Como ya lo he comentado quien logra conseguir empleo formal consigue también con ello crédito. Para vivienda, muebles, turismo, etc., logra también seguridad social y médica. El empleo es el detonante de la mejoría de la vida. No hay empleo no se logra nada. Tampoco seguridad. Dijera la gitana: “No hay monedita, no hay truquito”.

Respecto del cuarto tema que hoy nos ocupa, debo de comentar que asistí el viernes a reunión de padres de familia, donde nos dieron a conocer la inversión de unas poquitas decenas de miles de pesos para mejorar la infraestructura escolar y/o darle mantenimiento. Cosa que ya le hace mucha falta y que necesariamente generará dos o tres empleos en mi querida tierra natal. Supongo que en otros lugares del estado irá pasando lo mismo y significa que ya se inicia en las actividades a mejorar la infraestructura de las instituciones de educación básica. Sin embargo, siguen faltando profesores en las escuelas públicas. Especialmente en secundarias y preparatorias.

Por otra parte los usuarios de las instituciones de seguridad social en materia de salud, vemos en idénticas condiciones a las del pasado sexenio la atención médica.

En los hospitales comunitarios hay ya médico los tres turnos, aunque sea general. A veces un solo médico que atienda los hospitalizados, los accidentados, las urgencias y la consulta. Aunque se siguen haciendo largas filas para obtener los medicamentos, cuando los hay. Y en los hospitales de seguro popular con mucha franqueza avisan que esos medicamentos mejor los consigan en otra parte porque habrá hasta en dos semanas o más.

¿En qué estamos mejor?

Al Gobernador del Estado, aunque sé que no me leerá, le ruego que a los ciudadanos sencillos, ordinarios, o como nos llamó el oso “simples mortales” y nos responda esa pregunta DE FONDO.

 

*Estudiante, abogado, maestro en ciencias, académico.


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