ALBERTO CHIU | NTRZACATECAS.COM
ALBERTO CHIU | NTRZACATECAS.COM

Así dice el dicho popular: “pobre del pobre que al cielo no va, lo friegan aquí y lo friegan allá”. Y en Zacatecas parece hacerse una realidad todos los días, ya que no ven la suya llegar en forma de apoyos, mejores condiciones de desarrollo, ingresos suficientes para su manutención y la de sus familias, acceso a servicios de salud y educación, vivienda digna propia, etcétera.

Ayer, con motivo de una “gira” de trabajo por el municipio de Ojocaliente, el titular de la Secretaría de Desarrollo Social en el estado, Otilio Rivera Herrera, reconoció, ante los cuestionamientos de NTR Medios de Comunicación, que apenas están empezando en los trabajos de sus estrategias contra la pobreza, y eso que ya llevan medio año en el cargo.

A pesar de las promesas de campaña y los compromisos adquiridos desde la toma de protesta del gobernador Alejandro Tello Cristerna, me parece increíble que se dé esta clase de respuestas seis meses después de haber asumido las responsabilidades, sobre todo en un área tan delicada y sensible socialmente, como lo es la Sedesol.

Peor aún me parece el argumento que esboza Rivera Herrera, como queriendo recargar esta grave responsabilidad, más bien, en las acciones nacionales de la Secretaría de Desarrollo Social federal, que a través de sus muy diversos programas viene empujando diversas acciones en todo el país para el abatimiento de la pobreza. ¿Y las acciones locales?

Quizás ni siquiera sea tan importante el tema de la cantidad de recursos presupuestados para este rubro en el paquete económico aprobado por los diputados en diciembre pasado, como sí lo es la definición concreta de las estrategias de acción en todo el estado, la medición puntual de la pobreza, la conformación rápida de políticas públicas de atención, etcétera. Ni modo que estén esperando a ver cuándo les llega el recurso para ver qué harán con él… y no lo dudo.

Desde hace muchísimos años, se sabe que Zacatecas es un estado de altísimos contrastes en este sentido, pues, a pesar de ser una tierra riquísima –por ejemplo, en subsuelos y en microclimas– es también hogar de miles y miles de pobres, más de la mitad de la población, según las más recientes mediciones del Coneval.

Aquí, ha sido evidente la enorme dificultad de crear más y mejores fuentes de empleo que den abasto a la gran cantidad de personas sin trabajo, lo que permitiría –al menos en teoría– contener un poco la migración de personas al vecino país del norte o a otros estados del país.

Las estrategias que a lo largo del tiempo se han intentado para atraer nuevas inversiones que generen plazas laborales bien retribuidas no han dado los frutos esperados, y parece que la industria crece a cuentagotas, mientras el estado requiere la generación de unos 20 mil empleos anuales que mitiguen las deplorables condiciones de pobreza en las que viven muchos zacatecanos que no trabajan ya en el campo, ni estudian, ni tienen otro medio de subsistencia.

No es posible que, sexenio tras sexenio, se quiera reinventar el “análisis y estudio de la pobreza en Zacatecas”, y que los funcionarios que se dedican a estas áreas pretendan hacernos creer que son “nuevos”, o que se enfrentan a “situaciones insospechadas o inesperadas” de pobreza, o que simplemente pretexten las malas administraciones anteriores para no dar respuestas concretas y actuales a una problemática que está de sobra analizada y estudiada por universitarios y especialistas, a los que rara vez los burócratas voltean a ver.

Lamentablemente, como ha sucedido en muchos años anteriores, pareciera que nuevamente el trabajo de la Secretaría de Desarrollo Social en la entidad se enfoca (o se enfocará, vaya usted a saber) en convertirse en una agencia de promoción del voto en las próximas elecciones, en un despacho encargado de las dádivas a cambio de los favores políticos, mucho muy alejada la institución de la verdadera lucha por combatir la pobreza y la marginación. Ojalá no lo permita el gobernador Tello Cristerna, sería lamentabilísimo.

 


Deja un comentario