ALBERTO CHIU | NTRZACATECAS.COM
ALBERTO CHIU | NTRZACATECAS.COM

Muchos meses pasaron ya desde que, todavía durante la administración de Miguel Alonso Reyes y bajo las iniciativas (caprichos, dicen algunos) de su hermana Lucía Alonso Reyes como presidente honorífica del Sistema Estatal DIF, se lanzó al aire la intención de “remodelar” una de las principales atracciones turísticas de la ciudad capital: el famoso Teleférico.

Además del tiempo transcurrido, nos enteramos también, por boca de los entonces titulares de todas las dependencias involucradas, que había tenido que hacerse toooda una serie de trámites y papeleos y análisis y estudios tendientes a “allanar” el camino de la remodelación para cumplir con los lineamientos internacionales, con los requisitos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, con las restricciones de la Junta de Protección y Conservación de Monumentos y Zonas Típicas del Estado de Zacatecas, con las normativas de licitación… en fin, todo un calvario por el que tuvieron que transcurrir en el gobierno anterior, para que la obra estuviera bien fundamentada y llegara a buen fin.

Pero ahora, luego de que NTR Medios de Comunicación dio a conocer cómo la cimentación de una de las columnas que incluiría este proyecto está deteriorando un jardín de niños en las faldas del cerro del Grillo, y poniendo en riesgo a los cientos de alumnos que ahí estudian, se ha destapado una cloaca que apesta porque nos vamos enterando, poco a poco, de irregularidades que se supone ya deberían estar solventadas.

Quizás la más grave, a mi parecer, no es ni siquiera la duda enorme que tengo sobre la adjudicación –y la necesidad– de la obra en sí, sino el que la dependencia de Protección Civil del estado ¡ni siquiera estaba enterada de lo que está pasando en ese jardín de niños!

Es insostenible, por donde se le busque, que nadie le haya avisado a Protección Civil sobre el inicio de los trabajos de remodelación, cuando empezaron desde 2015. Es una irresponsabilidad mayúscula por la que, tratándose de otras obras de particulares, ya se hubieran interpuesto denuncias y fincado responsabilidades y cobrado sendas multas por ese simple hecho. Pero como es una obra del propio gobierno… ¿no pasa nada?

Yo no sé en qué estarían pensando las autoridades del Sistema Estatal DIF, o de la Secretaría de Educación de Zacatecas en aquel entonces, que a pesar de presumir que ya todo estaba listo, ni siquiera se les ocurrió que podrían afectar a niños pequeños en su escuela. Insistentemente NTR pidió, una y otra vez, la especificación del proyecto y, lamentablemente, nadie la entregó. Se manejaron en la opacidad, presumiendo públicamente siempre que ya se había cumplido con todas las normatividades aplicables, y que todas las instancias involucradas habían dado su visto bueno. Por lo visto, era otra mentira más.

Para la remodelación del Teleférico se manejó un presupuesto de al menos 87 millones de pesos (que ni entonces ni ahora parecerían un gasto adecuado), se detuvo su operación –y con ello una entrada de recursos al SEDIF– y se eliminó en automático ese atractivo de nuestro menú turístico, lo que –querámoslo o no– afecta también a nuestros visitantes.

Lo más interesante del caso es ver qué carambas va a hacer ahora el secretario de Infraestructura, Francisco Ibargüengoytia Borrego, quien estuvo en la administración anterior y en ésta y conoce –o debería conocer a cabalidad– el caso; qué hará Protección Civil; qué hará Turismo del estado; qué dirán el INAH y la junta de monumentos. Y todavía falta saber qué afectaciones podría haber en el otro extremo, es decir, en las faldas del cerro de La Bufa.

Así como sucede en las obras civiles, en este caso también debe haber alguien que sea señalado como responsable de la irregularidad; debe fincársele una sanción, que también debe ser conocida por la sociedad, en beneficio de todos y de la transparencia con la que se llenan la boca en el gobierno cada vez que presumen una obra. ¿Estoy en contra de la remodelación? No, estoy en contra de que, a escondidas y a riesgo de afectar a inocentes, se oculten vicios en una obra que sospechosamente ya tardó demasiado, y que a estas alturas no sabemos cuándo ni cómo vaya a terminar.


Nuestros lectores comentan

  1. Enrique Hernández Rivera

    Sería interesante saber si esta obra cuenta con DIRECTORES RESPONSABLES DE OBRA Y CORRESPONSABLES y si los hay que se les aplique la LEY .