JOSÉ DE JESÚS REYES RUIZ
JOSÉ DE JESÚS REYES RUIZ

“Durante la presentación de la Métrica del Gobierno Abierto en el país, elaborado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE),
según la cual las instituciones del país están reprobadas en prácticas de gobierno abierto”.

RED DE COMPLICIDADES

La corrupción no se combatirá de frente mientras las instituciones estén encabezadas por personas recicladas que, al fin de cuentas, son, de alguna manera, cómplices de aquellos a quienes tratan de combatir por actos de corrupción. No me queda duda de que los personajes nombrados dentro de las cúpulas burocráticas de las instituciones confeccionadas para combatir la corrupción son parte de la corrupción misma y poco o nada harán para poner en evidencia a sus compañeros corruptos, porque forman parte de esta red de complicidades, es decir: son cómplices de la corrupción.

De nada nos sirve que el nuevo gobernador mencione que va a trabajar diferente (frase lema de su gobierno con la que trata de poner distancia del sexenio anterior y sus enormes e incontables actos de corrupción) y mucho menos que salga a decir que se fincaran –de encontrarse– responsabilidades a quien se descubra haber cometido irregularidades. Casi como diciendo que, difícilmente, las encontraran, cuando él conoce –estoy seguro– de las enormes corruptelas de quienes han sido siempre sus compañeros de partido.

Es más, las designaciones de quienes ahora forman su equipo –y él lo sabe–, no necesariamente salieron de sus recomendaciones, sino que le fueron impuestas –muchas, posiblemente la mayoría– por aquellos que diseñaron el tipo de funcionarios ideales para cubrir las espaldas de quienes ocuparon estas secretarias – o direcciones – previamente, y así, para que todo siga igual.

A lo que me refiero con esto de la red de complicidades es al reciclaje de funcionarios que ahora están en un sitio y mañana en otro, y que entienden que las reglas no escritas del juego son ocultar la podredumbre causada por ellos mismos y sus correligionarios y armar un discurso –como el del propio Tello–, en donde pongan en el centro el combate a la corrupción –de lengua me hecho un taco– sin hablar de la protección a quienes conforman esta red. Y claro: del combate a la impunidad ni una palabra.

En nuestro país se forman casi todos los días nuevas instituciones –con todo el gasto burocrático que esto implica– que es que para que exista transparencia y se combata a la corrupción. Pero su eficacia es prácticamente nula y fuera de peces muy menores, la pesca de los verdaderos corruptos no se realiza no porque no se pueda, sino porque saben que –hoy por ti y mañana por mí– se debe evitar a toda costa cuestionar o enjuiciar a quien todos saben –ellos y la ciudadanía– lograron sus fortunas –mal habidas– a través de actos de corrupción que no serán nunca sancionados.

En este país donde el estado de derecho es el principal ausente, sólo se castiga la deslealtad política y, por eso, vemos a la maestra pagar sus cuestionamientos al señor Peña y a Romero Duchamps tan campante. Villanueva, el ex gobernador de Quintana Roo, fue aprendido por órdenes de la justicia norteamericana que, de no haberse dado, hubiera sido protegido por el sistema, como lo han sido varios de los ex gobernadores de Tamaulipas, Moreira, de Coahuila y ya no se diga los miembros selectos del nuevo PRI, como son los Duartes, de Veracruz y Chihuahua y el impresentable Borge, de Quintana Roo.

Sabemos bien lo que hicieron, pero los zacatecanos somos más conscientes de los enormes actos de corrupción que se cometieron en el sexenio de Miguel Alonso –otro miembro selecto del nuevo PRI– y se nos revuelve el estómago tan sólo de ver estructuras y gastos millonarios que adornan nuestra ciudad capital con la característica de no haber sido concluidos: el Velódromo, el Centro Cultural, etc. Y los que no vemos, pero que fueron anunciados todos los informes como el Hospital de Sombrerete y tantos más.

Pero eso sí: nos anuncian la creación de sistemas anticorrupción –que claro dejan lagunas inmensas– con el único objetivo de evitar ser cuestionados y mucho menos indiciados. O nos dicen de nuevos sistemas de transparencia que cuando uno pretende utilizarlos rápidamente salta el reclamo y las recriminaciones de sus directivos reciclados –como muchos– de administraciones previas y por lo mismo culpables de pertenecer a la red de complicidades a la que hacemos referencia.

Y pasa lo mismo a nivel federal. El Sistema Anticorrupción, tan anunciado, no tiene aún cabeza, pero esto no es lo más malo. La actuación –dudosa– de las organizaciones aparentemente no gubernamentales anticorrupción, se hacen a un lado para no entorpecer la designación que el señor Peña haga y esto no sería lo peor sino que los encargados dentro del senado de estos asuntos, y pertenecientes –claro– al PRI y al PAN, hacen lo propio asegurando que el fiscal será nombrado por el presidente y será alguien seguramente cercano a él –posiblemente del Estado de México– y que, por lo mismo, seguirá al pie de la letra sus indicaciones y no hará nada para realmente combatir este flagelo que nos tiene hundidos hasta el cuello.

En nuestro entorno sucede algo similar: nuestro maravilloso y recién parido sistema anticorrupción no contempla el asunto más importante ni lo incluye. Es decir, el departamento de investigación patrimonial indispensable para fiscalizar los actos de corrupción no fue pensado ni se integró al decreto, por lo que esto servirá para maldita la cosa, y que siga la mata dando.

Tiene que ser la ciudadanía la que haga –gratuitamente– lo que esas asquerosas instituciones deberían realizar, y lo haremos, no nos queda alternativa, mientras el estado sigue pagando cuantiosas sumas –de nuestros impuestos, es decir de nuestros dineros– en instituciones que sólo hablan sin hacer nada, la ciudadanía tendrá que tomar la estafeta y hacer lo que ellos no quieren, no pueden o no les conviene hacer.

SEGUIMOS ESPERANDO RESULTADOS DE LA CONTRALORÍA –aunque estamos convencidos que no los obtendremos– Y AUNQUE NO LES GUSTE UTILIZAREMOS LAS HERRAMIENTAS A LA MANO EN EL IFAI PARA EXPONER ANTE LA SOCIEDAD LOS ACTOS DE CORRUPCIÓN.

PORQUE: CÓMO ES QUE GASTARON MÁS DE 700 MILLONES DE PESOS EN COMISIONES, CUANDO LA DEUDA QUE LE DEJARON A MIGUEL ALONSO FUE INFERIOR A ESTA CANTIDAD.

NOS COMPROMETEMOS A ENCONTRAR RESPUESTAS AUNQUE, NO LES GUSTE.


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