REFORMA | NTRZACATECAS.COM
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Ciudad Juárez.- Sobre una parte de la línea fronteriza que divide a Sunland Park, Nuevo México, de Ciudad Juárez, Chihuahua, decenas de trabajadores refuerzan la valla metálica instalada en los años 90 y la cual es puesta por hijos de mexicanos que nacieron en Estados Unidos.

La obra pareciera que se realiza del lado mexicano, pues los empleados hablan de español. En el receso para comer se observan los burritos y otros platillos mexicanos, con el respectivo picante.

Sin embargo, quienes reemplazan la malla ciclónica por acero tubular son hijos de paisanos que nacieron en el vecino país o que obtuvieron la ciudadanía.

“Es un trabajo más. Alguien lo tiene que hacer de todos modos”, refiere uno de los trabajadores.

Santiago Andazola, de 20 años, nació en El Paso, Texas, al igual que su madre; su padre es de Ciudad Juárez. Por eso, dice, ama tanto a Estados Unidos como a México.

“La verdad no me separa (el muro) a mi gente, mi país, como tanto de Estados Unidos como de México”, platica mientras controla una bomba con la que dos trabajadores más afinaban aspectos en la parte superior de la valla.

Desde su punto de vista, la migración indocumentada continuará.

“No hay forma de pararlo. Va a seguir”, comentó.

Al igual que Andazola, los empleados están en la nómina de diversas empresas, quienes los asignan a diversas obras, y en esta ocasión fue el muro.

La malla anterior se debilitó por el clima y la arena, y se cambió por acero tubular.

Al ser cuestionados sobre si no les crea conflicto hacer un muro para detener a quienes, al igual que sus familiares buscaron una mejor oportunidad de vida, uno de ellos señala que entienden que la situación es difícil.

“Pero la que se sentiría mal sería mi familia de no comer”, añadió.

De acuerdo con Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), la nueva barda medirá 5 metros de altura.


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