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México.- Mucho se habla de que una persona consume grandes cantidades de agua durante sus actividades, pero también existe un consumo “escondido” que es aún mayor y se mide a través de la huella hídrica.

Dicha huella es el indicador con el cual se contabiliza toda el agua que una persona demanda en sus actividades diarias, es decir, lo que se utiliza para producir los alimentos, en los procesos industriales, en la generación de energía, entre otros aspectos de la vida, de acuerdo con el estudio “Huella Hídrica en México en el contexto de Norteamérica”, elabora por el Fondo Mundial para la Naturaleza México (WWF, por sus siglas en inglés) y la consultora AgroDer.

Según el estudio sólo el 4 por ciento de lo que una persona consume es lo que ve, ya que el resto es una demanda indirecta que proviene de diversos procesos.

“Al darnos cuenta que la mayor parte de nuestro consumo de agua es indirecto, se ha hecho necesario cuantificar los volúmenes de agua que están “escondidos” detrás de la fabricación o elaboración de cada producto”, se lee en el documento. Así que por ejemplo, para preparar una taza de café, a simple vista, podría parecer que lo que se demanda son los 125 mililitros de agua con los que en ese momento se prepara la bebida, pero la realidad es que equivale a 140 litros de agua, conocida como virtual, según datos del Consejo Consultivo del Agua (CCA).

Aumenta dicho consumo porque antes de llegar a la mesa esa taza se comenzó a fabricar en el campo donde se requirió agua para regar el cultivo, así como para los diversos procesos como el secado, tostado, molido y empaquetado, detalla el estudio.

De tal forma que si se suma el agua virtual, con la cual se mide la huella hídrica, que se consume de manera indirecta durante un desayuno en el que se incluya el café, una manzana, un par de huevos y un jugo de naranja el total será de un total 780 litros, según cifras del CCA.

Pero los alimentos no son los únicos productos donde se demanda el líquido.

Por lo que para producir una llanta se demandan mil 942 litros, para un bote de pintura de un litro se requieren 27 litros, para unos jeans son 11 mil litros.

Mientras que para fabricar una playera de algodón se consumen son 2 mil litros.

Incluso el cultivo de algodón es uno de los que más demandan agua en el mundo, pues en promedio utiliza 11 mil litros para producir un kilo.

Dado que cada país tiene costumbres y hábitos de consumo distintos, en lo que refiere tanto al área de alimentos como a la demanda de diversos bienes y servicios, la huella hídrica varía para cada región.

Sin embargo, por lo general, los países con mayor cantidad de habitantes tienen una huella de consumo más elevada.

La estructura económica de cada nación se define de acuerdo a sus diversas actividades productivas, ya que algunas tienen una mayor vocación agropecuaria y por el contario, la de otras es industrial, de las cuales nace y depende la demanda de agua en cada una.

De la misma manera, para la construcción de la huella hídrica per cápita inciden los patrones de consumo de los habitantes del respectivo país, mismos que son disparados y correlacionados con el poder adquisitivo de sus ciudadanos, de acuerdo al desarrollo o crecimiento de cada una de sus economías.

“La manera en que cada sector en los distintos países da un uso productivo al agua da forma a su huella hídrica de producción. Este indicador refleja la cantidad de agua que emplea un país en producir tanto lo que consume como lo que exporta”, se explica en el estudio.


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