SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

“La cura no es más gasto gubernamental, sino ayudar a los negocios a crear más empleos”

Brian Sandoval

La Zona Rosa fue durante años el centro de la actividad turística y de entretenimiento de la Ciudad de México. Tuvo, sin embargo, un deterioro importante a partir de los años setenta. Desde entonces las distintas autoridades capitalinas han anunciado de manera periódica planes para rescatarla, los cuales han ido de fracaso en fracaso.

Hoy vemos un nuevo intento. En un principio, como vecino, recibí la propuesta con entusiasmo, pero no ha pasado mucho tiempo para darme cuenta de que, como en otras ocasiones, el nuevo rescate será costoso e ineficaz.

Por lo pronto las autoridades han levantado el pavimento de 15 calles distintas de manera simultánea. Esto ha generado un caos enorme y ha castigado a los comercios del lugar. La idea de que primero hay que trabajar en una calle, terminar la obra ahí y luego pasar a la siguiente es ajena a la mentalidad burocrática.

Las obras empezaron el 15 de enero y no se ve que avancen gran cosa. He escuchado que quizá para agosto puedan concluir, lo cual dejaría quebrados a muchos negocios del lugar, pero no hay forma de saberlo. Los pesimistas me recuerdan que las obras de la calle Presidente Masaryk, de Polanco, se llevaron dos años, destruyeron decenas de negocios pequeños y dejaron una calle menos adecuada para el comercio.

El deterioro original de la Zona Rosa fue consecuencia de una amplia serie de circunstancias. Crucial fue la pérdida de público de alto poder adquisitivo, que ha migrado a hoteles, restaurantes y tiendas de Polanco. Como vecino puedo asegurar que la zona necesita un buen servicio de limpieza y recolección de basura, la eliminación del ambulantaje y la reapertura de locales clausurados por las moralistas autoridades capitalinas por el delito de ofrecer espectáculos eróticos u otras formas de entretenimiento.

La única calle que realmente necesitaba reparación era Hamburgo y esto porque en un intento anterior de recuperación le pusieron adoquines, los cuales se han deteriorado por los movimientos de la superficie que son consecuencia del suave subsuelo de la zona.

Tomar medidas eficaces y sencillas para recuperar la zona, como retirar a los ambulantes, tiene costos políticos, pero sobre todo no deja dinero a las autoridades. Por eso estamos viendo un programa que, en lugar de impulsar acciones de fácil y barata aplicación, levanta el pavimento de 15 calles de manera simultánea con el propósito de remplazar el asfalto por concreto. Es curioso que apenas en el gobierno de Marcelo Ebrard se quitó el concreto del Paseo de la Reforma para poner asfalto, porque según el propio Ebrard el asfalto era mejor. El nuevo proyecto tendrá un costo muy importante, de 264 millones de pesos según El Economista (8.1.17). Parece que la urgencia es gastar dinero púbico a como dé lugar.

La Zona Rosa puede recuperar mucho de su antiguo esplendor. El adyacente Paseo de la Reforma ya ha tenido una renovación importante gracias a la construcción de grandes edificios privados, principalmente de oficinas, pero también de apartamentos y espacios comerciales. La Zona Rosa puede renovarse también con estrategias urbanas sensatas y baratas. El problema es que nuestros políticos no son muy dados a estas soluciones. Lo vimos ya en Presidente Masaryk. Lo que les interesa es gastar dinero público a manos llenas, quizá porque así obtienen el agradecimiento político de las constructoras y los proveedores.

 

Nueva prohibición

Estados Unidos y el Reino Unido han prohibido llevar en cabina dispositivos electrónicos mayores a un teléfono en vuelos comerciales de ocho países musulmanes. La medida no parece lógica. Si hay temores por estos dispositivos en un vuelo de Estambul o El Cairo, ¿por qué no en uno de Londres o París?

 

Twitter: @SergioSarmiento


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