CLAUDIO MONTES DE OCA | NTRZACATECAS.COM
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Zacatecas.- Cada año muchas personas acuden a algunos sitios, en su mayoría prehispánicos, para renovar su energía junto con el equinoccio de primavera.

Cientos de familias acuden a las zonas arqueológicas, pues con la llegada de la primavera esperan recargar su espiritualidad de manera positiva; sin embargo, más allá del contexto espiritual, es un fenómeno natural que se estudia desde tiempos remotos.

Ariel David Santana Gil, subdirector de Difusión y Divulgación del Consejo Zacatecano de Ciencia, Tecnología e Innovación (Cozcyt), explicó que “el equinoccio de primavera no es más que el momento en el que el sol da de igual forma en ambos hemisferios, a partir de ese punto, o antes de ese punto, uno de los hemisferios está más iluminado que otro”

Desde el punto de vista histórico, refirió, antes no había diferencia entre astronomía y astrología, por lo que no se separaba la fe de los momentos meramente científicos.

“De tal manera que las predicciones que hacían los astrólogos era lo que la gente creía, ahora que la astronomía se separa, la astrología pretende continuar con esa fe”, detalló.

Explicó que “hay cuatro puntos culminantes en el movimiento de la Tierra, dos de ellos son los solsticios y están los equinoccios. Después del equinoccio de primavera es el momento donde el hemisferio norte está más iluminado y en el sur es invierno, se invierten las estaciones; si estuviésemos en el polo norte tendríamos seis meses de iluminación, donde el sol apenas se pone y en el sur lo contrario”.

Santana Gil agregó que el equinoccio de primavera “no tiene ninguna trascendencia como le quieren dar de la energía, la ciencia dice las cosas con hechos, está bien que las personas crean, pero no hay evidencia de que se van a cargar de energía”.

Desde hace más de 500 años, recordó, se celebra la llegada del equinoccio como una cuestión de fe basada en los astros.

“Se usaba esa mezcla de ambas cosas, marcaban las posiciones de los astros y los sucesos, y se relacionaban con hechos que pasaban, supuestamente, por la presencia de un astro, y sucedieron algunas, pero se demostró que no había relación directa, el ser humano quería tener todo explicado, pero es imposible”, enfatizó.

Sin embargo, puntualizó que sí hay algo comprobable en el equinoccio de primavera: “mejora el clima, aparece la lluvia y eso desata la posibilidad de tener mejores cosechas, pero no va a cambiar los hábitos de una persona, sus costumbres que vienen de la antigüedad tratando de predecir lo que pasaría en el futuro”, concluyó.


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