SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

Algún día, siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos de América, habrá unos Estados Unidos de Europa

George Washington

La Unión Europea es el acuerdo de cooperación internacional más exitoso de la historia. En los últimos años se ha burocratizado e impuesto regulaciones excesivas, pero la derecha nacionalista aprovecha el miedo de la gente al extranjero para promover políticas que empobrecerían a todos. La mejor opción para los europeos es preservar la Unión Europea y trabajar en su interior para eliminar las restricciones impuestas por políticos y burócratas.

Este 25 de marzo se cumplieron 60 años de la firma de los Tratados de Roma de 1957. Uno de ellos fundó la Comunidad Económica Europea, el otro la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Sólo seis países firmaron: Alemania federal, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. La organización se fue ampliando hasta convertirse en la actual Unión Europea, con 28 miembros, aunque pronto perderá al Reino Unido que este 29 de marzo solicitará formalmente la separación.

La decisión de los británicos, si bien por escaso margen, es indicativa del descontento con la organización. Un estudio del Pew Research Center publicado el 7 de junio de 2016, poco antes del referéndum británico del 23 de junio, señalaba que en el Reino Unido el respaldo a la UE era de sólo 44 por ciento contra un rechazo de 48. En otros países la aprobación iba de un máximo de 72 por ciento en Polonia a un mínimo de 27 en Grecia, con 58 en Italia, 50 en Alemania, 47 en España y 38 en Francia. El promedio de toda Europa era 51 por ciento favorable y 47 desfavorable.

Son cifras lamentables para la unión política y económica más exitosa de la historia. Cuando se firmaron los Tratados de Roma, Europa estaba emergiendo de una guerra que había matado a decenas de millones y había empobrecido a todos. El poderío económico y político de los Estados Unidos contrastaba con la división y pobreza de Europa.

La idea de construir primero una comunidad económica y después una unión política tenía dos propósitos: evitar las guerras tan comunes entre países europeos y gestar una mayor prosperidad económica con el libre comercio. El éxito ha rebasado lo que se consideraba posible en 1957. No sólo han pasado 60 años sin una sola guerra entre países de la organización, sino que Europa se ha convertido en la entidad política más próspera del planeta, por arriba incluso de la Unión Americana.

Václav Klaus, ex presidente checo, ha señalado muchos de los problemas de una Europa que se ha vuelto burocrática y redistributiva antes que productiva (véase Europe: The Shattering of Illusions, Bloomsbury Publishing Plc), pero los británicos que votaron por el Brexit lo hicieron fundamentalmente por la migración y no sólo de europeos sino de personas de otras regiones.

Los retos a la UE no han terminado con el Brexit. Francia tendrá elecciones presidenciales el 23 de abril y Marine Le Pen, que quiere sacar a Francia de la unión, encabeza los sondeos. Alemania tendrá elecciones en septiembre y el partido Alternativa por Alemania, también separatista, está creciendo.

Los europeos tienen un problema de memoria histórica. Muchos han olvidado las guerras y penurias de otros tiempos y se han dejado seducir por populistas que prometen más prosperidad con el cierre de puertas a productos y personas de otros países. Es triste. Si los pueblos más educados del mundo no pueden preservar la unión más exitosa de la historia, más difícil será para los demás construir un planeta próspero y pacífico.

 

Arrogancia

La primera derrota de Trump en el Congreso fue producto de su arrogancia. Una negociación con los legisladores habría llevado a una reforma sensata a un sistema de salud complejo y costoso. Pero en lugar de negociar, Trump quiso imponer.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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