ALBERTO CHIU | NTRZACATECAS.COM
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Ayer los medios nacionales reabrieron, de cierta forma, la herida que sufrió la sociedad de Monterrey hace ya poco más de dos meses, cuando el 18 de enero uno de sus alumnos introdujo un arma y disparó contra algunos de sus compañeros y su maestra. Ayer, finalmente, la docente falleció luego de que fuera “desconectada” de los aparatos que la mantenían viva.

Desde aquel momento trágico para el país, se lanzaron diversas iniciativas en varios estados, tendientes a generar estrategias para prevenir que volvieran a darse acontecimientos como aquél, y Zacatecas no fue la excepción. Aquí se lanzó, con pompa y boato, el llamado Programa Operación Familia, encabezado por la Secretaría de Educación de Zacatecas y al que se convocó la participación de los padres de familia de todas las escuelas.

¿Y luego? Pues que a más de dos meses de haberse creado, ahora los propios padres de familia dicen no saber en qué paró o cómo está funcionando –si es que está funcionando– el famoso programa.

Según se especificó aquel 20 de enero, apenas dos días después del ataque en el colegio de Monterrey, el programa se sustentaría en una serie de análisis conjuntos entre papás, alumnos, maestros y directivos de todas las escuelas del estado, para tratar de entender el entorno familiar y el entorno escolar en el que se desarrollan las niñas, niños y jóvenes zacatecanos, con el fin de detectar posibles problemáticas sociales y prevenir la violencia tanto en las casas como en las escuelas.

Ya de arranque, las autoridades informaron que habían detectado al menos unas 269 instituciones educativas con problemas de violencia, bullying o acoso escolar de alguna índole. Sobre todo en los municipios principales de la entidad, pero sin excluir que en los demás municipios también se podría dar esta situación.

Por eso nuevamente vuelve a ser tema de conversación, ahora que se “reabre” aquella herida, el recordar qué pasó aquí con el Programa Operación Familia. Una estrategia que, por la pura nomenclatura, se antoja casi como nombre de una película de acción… pero que en los hechos se ha comportado –o al menos así se percibe– de una manera totalmente pasiva. O quizás, incluso ni siquiera ha tenido impacto.

Sería bueno que la Secretaría de Educación diera a conocer cómo van esos análisis, entendiendo que se trata de estudios que no se hacen de la noche a la mañana y que reconocer el entorno social, familiar y escolar de todos los alumnos de todos los niveles educativos debe ser, sin duda, una labor titánica.

Pero el hecho es que lo anunciaron, lo prometieron, y ahora hay que cumplir. Es una obligación por haberlo convertido en una estrategia o política pública que, lamentablemente, podría correr la misma suerte de muchas otras: quedarse convertida en una simple promesa a botepronto, sacada “de la manga” con tal de responder (pronto, pero ineficientemente) a una inquietud insoslayable de la sociedad, principalmente de los papás: la posibilidad de que un alumno pueda agredir –hasta matar– a sus compañeros o a sus maestros. No es cosa sencilla.

Ojalá nos den pronto buenas noticias sobre el análisis. Pero ojalá también muy pronto nos den más información sobre qué clase de programas de atención y prevención de la violencia se están implementando en las escuelas, como resultado de dicho análisis. Y ojalá también ese análisis pueda ser compartido transversalmente –como ellos dicen– para que otras instancias atiendan, con la mayor prontitud y eficacia, a aquellas familias que viven en un entorno peligroso o donde se promueva la violencia. Es cosa aún menos sencilla.

Pero a lo hecho, pecho. Y si lanzaron el programa, ojalá lo lleven a cabo. Claro, a riesgo de que se haya tratado solamente de un “bomberazo” para aplacar los ímpetus y las preocupaciones de los papás, y acabe siendo una (otra) simulación fenomenal.


Nuestros lectores comentan

  1. Investigadora Educativa

    La Dra. Gema tiene muy buenas ideas, muy buenas intenciones, extraordinaria visión, pero su infortunio son sus funcionarios en todos los niveles, salvo honrrosas excepciones, brindan trato prepotente, dejan ver su ignorancia, magistrales simuladores e incapaces para no regresar recursos a la Federación, debió seleccionarlos por proyecto, evaluación de conocimiento, habilidades administrativas, ética, calidad humana y capacidad para brindar un buen servicio, pero solo considero, amistad, recomendación, o pertenencia a grupos de poder. De no tomar medidas radicales, los proyectos como operación familia, y muchos más no pasarán de buenas intenciones.