ALBERTO CHIU | NTRZACATECAS.COM
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Nuevamente en el Congreso del Estado se dio de qué hablar ayer que los diputados sostuvieron una más de sus sesiones ordinarias, luego de colocar en entredicho la capacidad de auditoría del estado, al hacer señalamientos sobre las irregularidades que se han detectado en las finanzas de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Según la diputada panista Lorena Oropeza, es urgente que se lleve a cabo una exhaustiva revisión y auditoría de las finanzas de la UAZ, pues no es posible que siga estando en números rojos y no se conozca, bien a bien, a dónde van a parar y en qué se utilizan los recursos que se recaudan para dicha institución, sobre todo cuando siguen creciendo los reportes de sus deudas a instancias como el ISSSTE o a los propios universitarios.

Sin embargo, fue el diputado de Morena, José Luis El Oso Medina Lizalde, quien arremetió contra la capacidad de auditoría de nuestra entidad, y reconoció que en el propio poder del que es parte, el Legislativo, hay prácticas irregulares en ese sentido desde hace años, y que se han cometido muchos errores a lo largo del tiempo.

Bueno, pues, entonces ¿auditar o no auditar? Ésa no parece la cuestión. Creo que ante la enorme cantidad de hechos irrefutables que demuestran que “hay gato encerrado” en el manejo de los recursos de la UAZ (y de muchas otras dependencias, hay que decirlo), es más que necesario hacer auditorías constantes… pero que sean realistas, transparentes y, sobre todo, confiables… y ahí es donde todo se vuelve nebuloso.

Con el paso del tiempo, los mismos órganos de fiscalización gubernamental, ya sean el del Poder Judicial o el del Ejecutivo, es decir, la Secretaría de la Función Pública (SFP) y la Auditoría Superior del Estado (ASE), respectivamente, se han venido ganando taches en su actuar, cada vez que la sociedad en general se da cuenta de que cometieron omisiones en la revisión de los entes auditables, o de que a pesar de que sí hubo revisiones, éstas no llegan a concluir en una sola sanción para quienes resultaren responsables de cometer alguna irregularidad.

En otras palabras, que la gente no confía ya en que estas instancias revisen a cabalidad el actuar y la administración de los recursos públicos, ni confía en que se aporten los elementos necesarios y suficientes para castigar a quienes cometieron alguna irregularidad. No hay nadie en la cárcel, y si es que hay alguno que otro ex funcionario inhabilitado para trabajar en el gobierno, sus inhabilitaciones son de apenas unos meses… y párele de contar.

Con esos antecedentes, ya la propia ciudadanía se pregunta si es que sirve de algo auditar, puesto que no se llega a nada en concreto. Pero las auditorías, la fiscalización de los recursos, no se deben soslayar ni dejar de lado. Sí hay que propugnar, por el contrario, para que estas instancias sean verdaderamente independientes en sus funciones, y que cuenten con el personal y el recurso necesario como para que no sean susceptibles ni de corrupción ni de complicidades. Y claro, eso no es nada fácil, sobre todo cuando falta voluntad política y de titulares de área con los pantalones bien puestos, respetuosos de la ética y la honestidad en el quehacer público.

La discusión sobre la pertinencia o no de hacer auditorías es inútil, sobre todo en estos tiempos en que es la propia sociedad quien exige que se revise, hasta el último detalle, cualquier acto o programa o estrategia gubernamental donde se usen recursos públicos, pues la experiencia nos grita que, por lo general, una parte de esos recursos van a parar al bolsillo de unos cuantos, conformándose así cuadros de evidente corrupción.

Que se audite todo lo que tenga que auditarse, ojalá. Pero ojalá también se den los “dientes” suficientes y necesarios para sancionar a los corruptos. Y que estas sanciones sean ejemplares y de máxima difusión, a ver si así les quedan ganas a los corruptos de seguir abusando impunemente del recurso del pueblo.


Nuestros lectores comentan

  1. Pues la ASE depende directamente de la legislatura””pero e lugar de darle dientes se los están quitando con la actual Reforma queme hicieron congruencia Señores y señoras Diputad@s