ALBERTO CHIU | NTRZACATECAS.COM
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Aunque a nivel nacional se han empezado a dar uno que otro chispazo de iniciativa –principalmente nacido de la sociedad civil, a través de servidores públicos “ciudadanos”– tocante a la eliminación del fuero y la revocación de mandato, en realidad pocas esperanzas le veo en el corto plazo a la consolidación de una legislación en la materia.

En nuestro querido Zacatecas, por ejemplo, poco impacto y menos seguimiento han tenido diversas iniciativas sobre la participación ciudadana para regular ya sea el plebiscito o el referéndum, como métodos de participación para revocar el mandato de un gobernante. Casi siempre estas iniciativas han ido a parar o a la congeladora legislativa, o al baúl del olvido.

Sí, mucho se dice por parte de analistas nacionales y estudiosos del derecho y opinatodólogos en general, que a la sociedad mexicana le urge ya contar con una legislación que permita, de la manera más democrática, abierta y transparente, la posibilidad de evaluar el desempeño de sus funcionarios y servidores públicos y que, de ser necesario, contemple los mecanismos para quitar a los que no funcionen o no sirvan, y poner a otros que sí. Todo han sido buenas intenciones y palabras, muchas palabras.

Incluso la oferta electoral de quienes aspiran a un cargo de gobierno, de que “si no cumplo, me voy”, queda sustentada totalmente en el aire al no haber una legislación al respecto, y de plano no se puede tomar en serio… aunque finalmente mucha gente sí lo cree, para luego acabar dándose de topes en la cabeza porque quienes lo prometieron, en realidad no lo cumplen, pues sus intenciones son seguir en el poder, obvio es.

Incluso a pesar de que desde el Ejecutivo se presentase dicha iniciativa, luego está el obstáculo del Legislativo que, muchas veces por consigna partidista (casi siempre, diría), se encarga de “enderezar” las “malas intenciones” del Ejecutivo, en caso de que quiera someterse al escrutinio popular. ¿A quién se le ocurre? En otras palabras, quizás se cubran las apariencias con una iniciativa, que acabará en la nada gracias al mayoriteo de algunos legisladores.

A reserva de sonar pesimista, son pocas las intenciones que observo de plantear, seriamente, la posibilidad siquiera de hacerse escrutar entre la sociedad. Por el contrario, hay un divorcio cada vez más grande entre el discurso y las realidades que vivimos, pues el ejercicio del poder parece cambiar la perspectiva original de quien aspiraba al mismo.

Incluso desde la sociedad, luego uno percibe que también hay una falta enorme de compromiso para terminar lo que se empieza, como aquella ocasión en que jóvenes del Movimiento YoSoy132 presentaron, ante el Congreso del Estado, una iniciativa ciudadana de Ley de Participación Ciudadana… que acabó olvidada en algún cajón. Y luego ya nadie le dio seguimiento.

Sí, el desencanto social es mayúsculo, pero ¿hasta cuándo seguirá así al grado de no darle seguimiento a todas las promesas hechas por los políticos en campaña? Creo que es también responsabilidad de la ciudadanía en general recordarle a los políticos todo aquello que prometieron, a ver si algún momento llegan a cumplirlo.

Aunque en un principio la figura del fuero, se supone, podría dar mayor gobernabilidad al país y sus instituciones, la verdad es que en nuestros tiempos esta figura ya parece más promover la corrupción y la impunidad que la protección de algunos servidores públicos para llevar a cabo su labor correctamente. Y ejemplos, hay muchos todos los días.

¿Es suficiente el procedimiento que existe actualmente para eliminar el fuero (el desafuero) cuando un funcionario o servidor comete un delito? Creo que no. Pero también creo que a nuestras instituciones les falta mucho camino por recorrer para que, en caso de que se modifiquen estos procedimientos, no acaben como arma de doble filo para abusar de los funcionarios y, entonces sí, acabar de dar al traste con las instituciones de nuestro país. En fin, que todavía falta que haya propuestas inteligentes, congruentes y completas. Mientras tanto, con lo que tenemos habremos de someternos a la dieta del ajo y el agua. Ajo…robarnos, y agua…ntarnos. Claro, a menos que alguien ponga el ejemplo.

 

 


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