SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

“Por muchas décadas, hemos enriquecido a la industria extranjera a expensas de la industria estadounidense”.

Donald Trump

 

Un problema de los populistas es que no entienden los problemas complejos, o pretenden que no los entienden. Es el caso de Donald Trump con el déficit comercial. El problema para él es muy sencillo. Estados Unidos tiene un déficit comercial y el déficit, por definición, es malo. Sólo puede existir porque los demás países abusan de los estadounidenses.

Esta visión no es nueva, se llama mercantilismo. A algunos, como Trump, les parece intuitivamente cierta, pero ha sido rechazada por la mayoría de los especialistas. El comercio exterior no es como las operaciones de una empresa y su propósito no es obtener un superávit. Beneficia a las dos partes, al vendedor y al comprador, porque al vendedor le da un ingreso y al comprador un producto que desea y no puede producir por el mismo precio y calidad. Son muchas y complejas las razones por las que un país registra un déficit o un superávit, y no pueden enmendarse con una simple orden ejecutiva.

El déficit comercial de Estados Unidos es el mayor del mundo: 502 mil millones de dólares en 2016. Lo ha sido desde 1975, lo cual señala que es una condición estructural y no circunstancial. Por mucho, el mayor déficit es con China: 447 mil millones de dólares. Le siguen Japón con 69 mil millones, Alemania con 65 mil millones y México con 63 mil millones (thebalance.com). Pero Estados Unidos tuvo en 2015 un déficit comercial con 101 países, casi todos con los que comercia (Stephen S. Roach, Project Syndicate, 25.4.16). La razón es que los estadounidenses tienen una muy baja tasa de ahorro, apenas 2.6 por ciento del ingreso nacional en el cuarto trimestre de 2016 (Roach). En comparación con el PIB, el ahorro de Estados Unidos es de 19 por ciento, contra 22 por ciento de México, 28 de Alemania, 36 de Corea y 49 de China (data.worldbank.org).

Para Trump la solución es el proteccionismo. “Debemos proteger nuestras fronteras de los estragos provocados por otros países que hacen nuestros productos, se roban nuestras compañías y destruyen nuestros empleos –afirmó en su discurso inaugural–. La protección llevará a una gran prosperidad y fortaleza”. La verdad, sin embargo, es otra. Mientras no se corrija la falta de ahorro, el proteccionismo no servirá más que para incrementar los precios de los productos que se importan.

Este viernes 31 de marzo, Trump firmó una de sus características órdenes ejecutivas en que pide una revisión país por país y producto por producto del déficit. “Los empleos y la riqueza han sido arrancados de nuestro país año tras año, década tras década, déficit comercial sobre déficit comercial –dijo–. Miles de fábricas han sido robadas de nuestro país”. Son declaraciones que funcionan políticamente debido a la ignorancia económica. También Hillary Clinton y Bernie Sanders hicieron campaña contra el libre comercio.

Estados Unidos, sin embargo, tiene un déficit comercial porque ahorra poco, porque tiene un sistema fiscal que incentiva el gasto y castiga el ahorro. También por su superávit de capital: el país está atrayendo gran cantidad de dinero del exterior. De alguna manera, el déficit es producto de la fortaleza económica del país. Querer eliminarlo a través de medidas proteccionistas no ayudará a nadie. Una reducción sostenible sólo puede venir de un aumento del ahorro interno. Si Trump erige barreras, no reducirá el déficit, pero sí puede provocar una guerra comercial y una recesión. No sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo.

 

¿Nadie vio?

Ya hay órdenes de aprehensión contra Javier y César Duarte. Pero ¿por qué nadie se dio cuenta de sus faltas cuando eran gobernadores? De qué nos sirve tener un sistema tan costoso de control del gasto público.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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