RENÉ FERNANDO LARA CERVANTES
RENÉ FERNANDO LARA CERVANTES

El uso masivo redes sociales y la facilidad de compartir información con tan solo un clic, es un asunto delicado al correrse el riesgo de compartir hechos falsos con consecuencias severas a corto y largo plazo. A diario circulan en las diferentes plataformas noticias sin sustento, que lo único que logran es confundir, dividir y molestar aún más a sociedades ya de por sí enfurecidas. Esto guarda una estrecha relación con el concepto de post-verdad, el cual fue desarrollado por el sociólogo Ralph Keyes en su libro Post-truth, publicado en 2004, y que se refiere a que los hechos objetivos tienen menos influencia en la formación de la opinión pública que las convocatorias a la emoción y a creencias personales. En este sentido, la post-verdad se ve potenciada por las redes sociales, las cuales pueden lograr la validación de una calumnia sobre las cifras o hechos reales.

La problemática de las noticias falsas ha llegado a tal punto que Facebook ha preparado una estrategia para denunciar este tipo de informaciones, al incluir una advertencia a los usuarios sobre noticias que puedan contener información equivocada. Desde diciembre Facebook prometió fortalecer la lucha contra la desinformación y actualmente cuenta con la colaboración 43 medios de comunicación como The Washington Post, ABC News, y Associated Press, con el fin de verificar información. Esta medida fue adoptada con el fin de evitar que ocurra la divulgación indiscriminada de datos falsos sobre temas cruciales como lo es el electoral. Con respecto a esto vale la pena recordar que Trump, durante su compaña, difundió en sus eventos y redes sociales muchos datos falsos, desde índices de homicidios por cuestiones racionales y ataques a su persona que no fueron corroborados por las autoridades.

Con relación a lo anterior, Crónica refirió que los medios estadounidenses están invirtiendo recursos considerables para recuperar el periodismo de investigación y con esto evitar las trampas informativas en las redes para proteger a los ciudadanos. En México lo ideal sería que se reforzara el periodismo de la misma manera; no obstante, la profesión es bastante arriesgada por las numerosas amenazas y homicidios periodistas en los últimos años. De acuerdo con el informe Libertad de Prensa 2016, elaborado por Freedom House, México es uno de los países más peligrosos para los periodistas, los cuales son objeto de amenazas recurrentes por presiones políticas, económicas y conflictos de intereses, que a menudo les obligan a recurrir a la autocensura. La situación es muy desfavorable, pues según la Fiscalía para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), de julio de 2010 a diciembre de 2015 hubo 798 denuncias por agresiones contra periodistas, de las cuales 47 fueron por asesinato, de esta cifra el 99.7 por ciento no ha recibido ninguna sentencia.

En este sentido, los medios tienen un gran reto para mejorar la calidad de la información y garantizar la veracidad de la misma. Por eso, es crítico asegurar que la libertad de prensa pueda ejercerse sin que exista un riesgo a la vida de los comunicadores. Dar seguridad al periodismo puede marcar la diferencia para evitar que unos pocos se beneficien de la divulgación de información falsa, sobre todo en el contexto actual con una sociedad fragmentada donde numerosos políticos buscan sacar provecho de la situación al negar cifras, hechos y evidencias de manera ordinaria. Por otro lado la sociedad también puede contribuir si es que se decide por lo menos a verificar la información antes de compartirla, hay que ser responsables de la información que consumimos y divulgamos, sobre todo aquella relacionada a la construcción de la opinión pública.

 

lararene83@yahoo.com.mx


Los comentarios están cerrados.