SERGIO SARMIENTO
SERGIO SARMIENTO

Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería

Otto von Bismarck

Las campañas electorales deberían ser una fiesta democrática. En México, sin embargo, se han convertido en una pesadilla. En vez de construir una democracia después de décadas de partido único, nuestros políticos han creado un monstruo.

Para los mexicanos las campañas son el tiempo del bombardeo inmisericorde de propaganda electoral. La idea de que confiscar tiempos de medios para el uso de partidos y candidatos mejoraría la calidad de las campañas resultó falsa, como falsa también fue la afirmación de que los partidos y los candidatos no serían capturados por la delincuencia organizada si recibían dinero de los contribuyentes.

Cuando los políticos hicieron la reforma electoral de 2007 afirmaron que buscaban evitar la “espotización” de las campañas. El sistema que crearon, sin embargo, ha concentrado los mensajes políticos en spots de 30 segundos. Lo que no se puede decir en ese tiempo simplemente no existe.

Una parte del hastío y el desprecio de los ciudadanos por la clase política es consecuencia de este abuso. En temporadas que no son electorales, el gobierno y los partidos utilizan los tiempos oficiales para martillear una y otra vez sus mensajes de propaganda. Todos tienen un cariz electoral, por supuesto. El gobierno federal se vanagloriaba hasta hace algunos días en sus spots de sus programas sociales, pero siempre empezando con la frase “En el estado de México.” Andrés Manuel López Obrador, perenne candidato presidencial, ha sido el protagonista de los spots de Morena en la entidad, relegando a la “maestra Delfina” a un segundo plano; está pensando en el 2018.

Durante las temporadas electorales la agresión a los ciudadanos través de spots se multiplica. Poco importa que uno viva en otra entidad. Los habitantes del ex Distrito Federal estamos sufriendo ahora la tormenta de propaganda del estado de México.

Los impulsores del sistema afirman que se inspiraron en las legislaciones europeas, pero esto es falso. No hay en la mayoría de las naciones europeas spots de propaganda en los medios. La presencia de partidos y candidatos en medios se limita a la cobertura informativa de mítines de campaña o a la transmisión de los debates entre candidatos.

El monstruo creado por la clase política mexicana ha incorporado lo peor de Estados Unidos y de Europa. Como el sistema estadounidense, el nuestro concentra la mayor parte de la comunicación en spots de radio y televisión. Como el europeo, da un poder excesivo al Estado, cuesta mucho dinero a los contribuyentes y restringe la libertad al no permitir la contratación de tiempos en medios.

Yo en lo personal prefiero un sistema electoral como el estadounidense, en el que no hay restricciones a la compra de tiempos en medios (aclaro interés: yo colaboro con emisoras de radio y televisión), pero en el que los partidos y los candidatos tienen que conseguir sus propios recursos y no viven de los contribuyentes. Este sistema preserva la libertad individual. Si nuestros políticos no quieren adoptar el sistema estadounidense, entonces lo mejor sería irse completamente al europeo y prohibir cualquier uso de los medios (radio, televisión, periódicos, revistas, internet, redes sociales) para propaganda política. No es ideal, pero es mejor que lo que tenemos.

Lo que ya no se puede hacer es seguir aguantando ese monstruo que nos agrede constantemente a los ciudadanos con spots de radio y televisión, que además los propios agredidos tenemos que pagar.

 

Por cuotas

Tiene razón Andrés Manuel. El esquema por el que los partidos escogen a los consejeros del INE a través de cuotas es perverso. Los consejeros deberían provenir del servicio electoral de carrera y ser escogidos por el poder judicial.

 

Twitter: @SergioSarmiento


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