FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

Eusebio de la Cruz Hurtado, alias el “Pato Lucas”, por su color eclipse total de sol, fue el cuarto miembro del grupo de juglares que se encargaba de contar aquellas historias, de un profeta que vino a redimir al hombre y que pagó cara su osadía de hacerlo más humano. El Pato Lucas decía que antes de su nacimiento ya daba dolores de cabeza a la clase hegemónica, porque las profecías lo señalaban como el mesías, el que encabezaría la lucha por la democratización de la sociedad.

Desde morrillo quisieron darle chicharrón, pero milagrosamente siempre escapó de los malosos. Como de Herodes El Grande, un cabrón mezcla de Humberto Moreira, Miguel Alonso y César Duarte, quien mandó matar a los menores de 2 años para asegurarse que Jesús nunca fuera el Rey de los judíos. Jesús creció en una familia humilde, su padre carpintero recibía apoyos del gobierno a través del Programa “Emprendedores del Imperio”. Aprendió el oficio y dicen que se le daba bien, pues hacía unas sillas estilo Calígula XV de un gusto exquisito, que adornaban las casas de las más prestigiadas familias de la región.

Eran tiempos de miseria (como hoy día), con muchas instituciones inoperantes, llenas de burócratas que ganaban muy buena lana, aparte de la que se embolsaban religiosamente, mediante “propinas” por realizar su trabajo. Había instituciones electorales, de transparencia, de derechos humanos, anti corrupción, contra el maltrato a los animales, de tortas y aplausos. Se presentaba un problema y luego, luego, se creaba una comisión. Por supuesto, encabezada por alguien allegado al jefe de las instituciones, a quien le adoraban y ante quien se inclinaban por mandato divino.

Jesús veía la pobreza de su gente; cuestionaba al régimen y leía apasionadamente a los clásicos. Su más grande coraje era contra los sacerdotes aliados al régimen represivo, como Norberto Rivera. Rápido se convirtió en un líder de opinión; los partidos se lo peleaban para encabezar las elecciones, pero siempre mandó por un tubo a las burocracias que se contentaban con recibir “donaciones” cuantiosas del imperio. En una ocasión, en que participó en un Foro de Consulta Popular en materia de pobreza y políticas públicas, señaló que era más fácil que Nueva Alianza ganara la presidencia, que un rico entrara al reino de los cielos.

Aquello fue el acabose. Sus enemigos lo acusaron de extremista, comunista, trasnochado y populista. Pero ahí no paró la cosa; en una ocasión entró al templo y agarró a madrazos a los mercaderes. Se armó un zipizape con varios heridos, lo que lo obligó a pernoctar en el tambo acusado de lesiones, daños en propiedad ajena y sedición. Rápido los abogados de su grupo tramitaron un amparo y salió del bote a seguir pregonando la palabra.

Jesús sabía que eran días los que faltaban para que cumpliera su misión en este mundo. Llamó a sus cuates más cercanos para invitarlos a cenar y decirles que era la hora. La neta es que los discípulos (como se les llamaba a sus más allegados) no sabían qué onda. Pedro (que vendía pescado en el Laberinto) estaba preocupado pues le habían ofrecido una plurinominal y Judas, pues Judas estaba siendo investigado por lavado de dinero, pero se le había ofrecido retirar la investigación a cambio de traicionar a Jesús. Después de cenar pizza y cerveza, y de echarse un palomazo al estilo Rockdrigo González, Jesús no aguantó y dijo: “No se hagan güeyes, uno de ustedes me va a traicionar”. La neta todos pusieron cara de “me cai que yo no”, pero las cheves ya habían hecho efecto y Jesús le dijo a Judas que era un culéi y ojéis y que estaba preparado para lo que viniera.

Lo demás ya lo saben. Jesús cumple tres cadenas perpetuas en Estados Unidos, a donde fue extraditado por el republicano gobierno acusado de apoyar a ISIS, cuestionar el “Pacto por el Imperio” y la construcción del muro. Judas vive en la Costa Francesa y Pedro es senador pluri del PRI. Ah qué pinches cuates tuvo el buen Jesús. ¡ÉSTA ES PALABRA DE “EL PATO LUCAS”!


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