Nada para atrás
Hasta que por fin la directora del Siapasf Laura (ita para las cuatas) Herrera, se dignó a comparecer ante los regidores. Luego de que en más de una ocasión los ediles la mandaron llamar, fue hasta este martes que les hizo el favor.

El motivo por el cual la habían llamado era para que rindiera un informe de las actividades que ha realizado en el Siapasf y para conocer sobre la nueva tarifa de saneamiento de aguas residuales que se cobra a la población.

Muy entacuchada como es su estilo llegó Laurita a la sala de regidores, donde en más de una ocasión dio muestra que ella ya fue regidora de oposición e iba muy bien preparada para responder a todos los cuestionamientos, en donde en más de una ocasión dijo que ya no hay marcha atrás del cobro de saneamiento, ni se disminuirá la cantidad (o sea, que ya se fregaron todos).

Historia
Mientras que más de un regidor de los que citaron a Laurita se peleaban por hacer uso de la voz con la intención de cuestionarle su trabajo, el edil Manuel Flores (El Historiador –frustrado– para los cuates), estaba desesperado porque le pasaran el micrófono.

Algunos que se dieron cuenta que no le daban uso de la voz y pensaban que posiblemente propondría algo muy importante abogaron por él y después de más de una hora le cedieron el uso de la voz.

Todos los asistentes guardaron silencio, se le quedaron viendo, El Historiador (frustrado) tomó aire y comenzó a hablar. Su desesperación fue porque quería contar la historia del agua en Fresnillo y echarle flores a Laurita por ser del mismo partido que él, ¿perdooon?

Vehículo
Y siguen los problemas con el parque vehicular del ayuntamiento. Ahora resulta que un trabajador chocó en una unidad oficial, que no tenía comisionada y en un día no laboral (andaba dando el rol, en pocas palabras).

Resulta que la unidad estaba asignada a Gestión Social, a cargo de una tal Ana Karen Ramírez Luévano, quien a decir de los chismosos, llegándose el fin de semana rolaba los vehículos a su antojo, bajo el pretexto de que en el palacio municipal no hay dónde guardarlos (¡ah no bueno!).

Lo más sorprendente de este caso es que dicha área cuenta con tres vehículos asignados, sí, tres, la pregunta es para qué, si ese departamento no tiene asignado presupuesto y su única labor es dar medicamentos (bueno, es para lo que tienen) a las personas que no cuentan con recursos para comprarlos.


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