ALBERTO CHIU NTRZACATECAS.COM
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En apenas seis días que llevamos del mes de abril, el promedio diario de personas muertas en hechos violentos se ha disparado de manera espeluznante, y la cifra confirmada por el procurador Francisco Murillo, más los hechos conocidos de ayer, nos dicen que tan sólo en lo que va de este mes ya se cuentan 13 asesinatos. Casi tres asesinatos diarios.

Ayer supimos, en medio del escándalo mediático por la renuncia de Mara Muñoz, de que en la mañana ejecutaron a dos hombres cerca del Parque La Encantada; al mediodía, a uno más frente a una conocida tienda departamental y cerca de un colegio; y por la tarde, se supo del hallazgo de una mujer ejecutada y decapitada en el municipio de General Enrique Estrada.

A lo largo del día, comenzó a trascender –a manera de rumor– la noticia de que ya estaban llegando a Zacatecas, por vía aérea, algunos de los cientos de elementos de la Policía Federal que el gobierno del estado presumió llegarían a la brevedad, para apoyar en las labores de vigilancia y seguridad a las autoridades estatales.

Como quiera que sea, el asunto es que nuestra autoridad nuevamente se ve rebasada por los hechos violentos, perpetrados ya a cualquier hora del día o de la noche, enfrente de quien sea, sin importar que esté cerca un centro comercial o una escuela o decenas de personas caminando alrededor. Y de las investigaciones sobre quiénes son los responsables de estos actos, y de los posibles resultados en detenciones… poco sabemos.

Es paradójico ver cómo se gasta más tiempo en medios para “responder” acusaciones de corrupción al interior de instancias de seguridad, que lo que se invierte para dar a conocer resultados tangibles, y no sólo reacciones a los hechos de inseguridad. La política de comunicación en materia de seguridad sigue siendo, hasta ahora, sólo reactiva.

Esa posición ha llevado a mucha gente a preguntarse si en realidad las instancias de procuración de justicia y de seguridad pública están haciendo todo aquello para lo que se supone que están constituidas, y lamentablemente esas dudas se alimentan de chismes y rumores esparcidos ya, a estas alturas, por toda clase de redes sociales.

Ante la cercanía de la Semana Santa y del propio Festival Cultural Zacatecas 2017, al menos se ha visto un poco más de presencia policiaca en el centro de la capital, quizás para darle seguridad a quienes nos visitan de fuera, pero esa presencia no ha logrado disminuir la comisión de delitos de alto impacto… o al menos eso parece y nadie sale a explicarlo.

Lamentablemente, las últimas noticias relacionadas con asuntos de seguridad sólo van en dos vertientes aparentes: por un lado, el aparentemente imparable impulso de las bandas del crimen organizado, y por otro, los escándalos al interior de las corporaciones, las acusaciones de corrupción, la revelación de tratos inhumanos en cárceles, etcétera. Por donde se le vea, malas noticias para el gobierno en funciones.

La reciente firma de convenios de colaboración con entidades vecinas, por ejemplo, fueron publicadas en los medios de información, sin que en la ciudadanía hayan tenido un eco mayor o un reconocimiento patente, al menos del mismo tamaño que los reclamos por la inseguridad en la que se siente la gente.

¿Será sólo un tema de percepción, de manejo de la información oficial, de que no nos demos cuenta de que sí están trabajando? Tal vez una parte sea esa la razón, pero también veo una gran parte de razón de quienes perciben que su entorno se ha vuelto inseguro y poco se hace por combatirlo.

Poco ayudan, también, las declaraciones constantes de que “no pasa nada”, y las actitudes más bien pasivas ante las crisis de credibilidad. Parece, por momentos, ausencia total de sensibilidad ante los reclamos ciudadanos. Los 177 asesinatos que contamos en este año, son demasiados hasta para los más insensibles, ojalá pronto haya una respuesta contundente en acciones del gobierno.

 


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